Presuntamente decenas de funcionarios de EE. UU. en Cuba se han quedado sordos. Como era de esperar, se ha señalado al gobierno del presidente Raúl Castro. Y es que Cuba es un país Schrödinger, un país pobre cuyos ciudadanos viven en la más absoluta miseria, atrasados y sin ciencia, pero con una tecnología punta y secreta capaz de dejar sordos a funcionarios de EE.UU. O algo así nos intentan vender los medios del establishment.

Resulta que en una jugada maestra, el gobierno de Castro ha optado por atacar a funcionarios de EEUU para así convencerlos de que permanezcan en el país e incentivar a la gran potencia a que continúe manteniendo relaciones diplomáticas. Otras hipótesis hablan de que fueron los “despiadados chinos o incluso los fríos rusos” que se han alineado de pronto con los intereses de Trump de torpedear las relaciones de Cuba con EE. UU. Dichos disparates serían dignos de una buena comedia familiar de Hollywood sino implicase detrás maniobras injerencistas que buscan debilitar la soberanía cubana.

Las malas lenguas hablan de un posible auto-atentado de EE. UU o incluso que dicho ataque ni siquiera ha tenido lugar, pero ¿cómo iba la democracia más antigua del mundo y el país de la libertad realizar auto-atentados o fabricar noticias falsas para agredir a un país soberano?

Por Dios, ¿qué Maine ni que operación Northwoods?

(Para los despistados, EE. UU. llenó un barco -el USS Maine- de sus propios marines, y lo explotó matándolos solo para tener un casus-belli que le permitiese la invasión de la isla en 1898. La operación Northwoods por su parte, hace referencia al plan de Kennedy de crear un clima favorable en la opinión pública para invadir Cuba. Léanlo, no tiene desperdicio, está todo en Internet y en los libros de historia. Habla de cómo EE. UU. planeaba auto secuestrar aviones repletos de estudiantes universitarios y explotarlos para acusar a Cuba y así poder llevar fuego, sangre y McDonald’s a la isla, entre otros planes macabros de auténtico villano de James Bond.)

En un arrebato de carisma Trump ha dado extensas y detallas explicaciones sobre lo ocurrido respecto a sus funcionarios “Hemos tenido un problema realmente grande en Cuba, han ocurrido algunas cosas muy malas”. Tras esto, Trump ha apelado a la Convención de Ginebra para retirar a los diplomáticos. Sí, esa que él se esfuerza constantemente en defender apoyando la tortura o el campo de concentración de Guantánamo. También ha recomendado a sus ciudadanos no viajar a Cuba “ya que no podrá garantizar su seguridad”. Es gracioso, porque Cuba está considerado de los países más seguros del mundo, mientras que en EE. UU. mueren a tiros cerca de 100 personas cada día.

Por último, le ha valido a nuestro hombre naranja para prorrogar otro año la “Ley de comercio con el enemigo”, un estatuto de 1917 que sustenta el bloqueo económico impuesto a Cuba. En los medios financiados por EE. UU. no para de repetirse que el modelo cubano no funciona y se cae por sí solo… pero, si no funciona ¿por qué son necesarios los bloqueos y sanciones? ¿De qué tienen miedo?

Por su parte, el senador republicano en Miami -hijo de cubanos exiliados- Marco Rubio, ha exigido más dureza, el cierre de la embajada y la expulsión de todos los funcionarios cubanos de EE. UU. Porque todos sabemos que Marco Rubio dice eso por ser un férreo defensor de la libertad y no porque sea un multimillonario apoyado por oligarquías con fuertes intereses especulativos detrás de él.

Sencillamente, el uso de la mentira como arma política en Washington no es nuevo, que La Habana haya atacado a funcionarios de EE. UU. cuando lo único que busca es la paz, el respeto y el diálogo, no tiene ningún sentido.

Un antiguo proverbio árabe afirmaba: 

“La primera vez que me engañas es culpa tuya, la segunda mía.”

Lo dicho, no nos dejemos engañar por quienes nos han engañado ya miles de veces. Nuestra libertad, nuestra democracia y nuestros derechos como humanos no nos lo permiten.

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