Imagen atribuida a Leopoldo López durante una manifestación

Aunque Leopoldo López es un hombre relativamente joven, no es nuevo en la actividad política venezolana. Se inició cuando tenía unos 20 años formando parte de grupos extremistas que desde el primer momento se opusieron al gobierno de Hugo Chávez. Leopoldo proviene de una familia rica en recursos y poder, ocupando su familia puestos importantes en el país durante varias generaciones. Su madre es Antonieta Mendoza de López, quien trabajó en la gerencia de Asuntos Públicos de la División Servicios de PDVSA integrando la Junta Directiva.

Por la entrega de recursos públicos a la asociación civil Primero Justicia, Antonieta fue imputada por el Ministerio Público en 2013. Asimismo, Antonieta es hija de Eduardo Mendoza Goiticoa, quien fuera ministro de Agricultura del gobierno de Rómulo Betancourt y sobrina de Eugenio Mendoza Goiticoa –el hombre más rico del país en su época-. Eugenio fue Ministro de Fomento durante el mandato del gobierno del general Medina Angarita y de la Junta Militar de 1958. Además, el tío abuelo de Antonieta fue Rafael Ernesto López Ortega, Ministro de Educación durante la presidencia del general Eleazar López Contreras. Gracias a la escala social de su familia, en 1989, año del Caracazo, Leopoldo López fue enviado a estudiar en los Estados Unidos con 18 años. Allí Leopoldo hizo estudios de secundaria en la Escuela Hun de Princeton, ubicada en Nueva Jersey. López se pudo dar el lujo de estudiar en la Kennedy School of Government, de la privilegiada Universidad estadounidense de Harvard, una de las 48 mejores instituciones de educación superior privada donde el costo promedio anual para un estudiante es de 63.330 dólares.

Allí, Lepoldo López generó una relación de amistad con el famoso general David Petraeus, ex jefe de la CIA y muy próximo a Barack Obama. Leopoldo tuvo también la oportunidad de conocer personalmente a Paula Broadwell, una ex militar que sirvió durante 20 años en el ejército, siendo además académica especialista en contrainsurgencia y análisis geopolítico de inteligencia militar. Gracias a las relaciones que estableció, pudo instruirse bajo el intenso adoctrinamiento proinjerencista estadounidense. Al mismo tiempo, entre los años 1990 y 1994, William Perrin, quien fuera ex director del Cuerpo de Paz para Belice, ocupó la Presidencia de la Inter-American Foundation.

La IAF es una fundación acusada de financiar al Estado Islámico a través de la corporación Optimus. Durante su administración, estableció un contrato de colaboración de 8 años entre la Inter-American Foundation y PDVSA para financiar el desarrollo de base, con lo que Leopoldo recibiría tiempo después un primer financiamiento que le permitió transformar la asociación civil Primero Justicia en un partido político. El acuerdo suscrito con Petróleos de Venezuela, según una nota publicada en el sitio web de la IAF, desembocó en la creación de la RedEAmérica.

RedEAmérica es descrita como “una red de fundaciones empresariales y empresas dedicadas al desarrollo de base.” Hoy RedEAmérica está en el país y entrega recursos a la Fundación Empresas Polar y la fundación Smurfit Cartón de Venezuela.

Leopoldo López regresó a Venezuela en 1996 y comenzó a trabajar en la oficina del economista ex jefe de PDVSA José Toro Hardy, uno de los promotores de la desnacionalización petrolera. Al mismo tiempo, López se integró a Primero Justicia.

Según documentos desclasificados por la abogada Eva Golinger, Primero Justicia –inscrito ya como partido en el Consejo Nacional Electoral (CNE)- recibió recursos para convertirse en un importante movimiento político opositor al gobierno revolucionario de Hugo Chávez. Golinger señala además que el IRI seleccionó al recién creado partido Primero Justicia como su principal contrapartida en Venezuela.

El Internacional Republican Institute es una entidad encargada de financiar a grupos reaccionarios para desestabilizar gobiernos de corte progresista. El IRI ha sido acusado de estar detrás de golpes de estado, de fomentar grupos neonazis europeos e incluso de financiar ciertas organizaciones en las primaveras árabes.  Gracias a esto y aprovechando la falta de popularidad de los partidos tradicionales en Venezuela, Primero Justicia logró ganar popularidad, algo que fue clave en las elecciones regionales del 2000 en las que logró cinco escaños para la Asamblea Nacional por el estado de Miranda.

Leopoldo comenzó a alcanzar notoriedad gracias a las redes con las que contaba y a su “destacado” paso por EE.UU. como candidato de este partido. En 2002 se presenta a las elecciones para la Alcaldía de Chacao. En esa instancia resultó electo con el 51% de los votos y años más tarde sería reelegido con el 80% por el periodo 2004-2008. A partir del año 2000, alcanzó cierta renombre y comenzó a participar activamente en campañas contra el gobierno socialista.

Al mismo tiempo el IRI en ejercicio fiscal de 2001 recibió un donativo de 340 mil dólares por parte de la Fundación Nacional para la Democracia. Donativo que entregaría en Venezuela para “entrenar a las ramas nacionales y locales de los partidos existentes” tal cómo revelaría Golinger.

Curiosamente, el IRI no se había interesado tanto en Venezuela hasta la llegada del gobierno revolucionario. Más tarde el periodista canadiense Jean Guy-Allard reveló que a partir de 2002 Leopoldo López comenzó a realizar viajes frecuentes a Washington para visitar la sede de la International Republican Institute y reunirse con funcionarios del gobierno de George Bush.

En el futuro, el IRI financió a Leopoldo López para la creación de Voluntad Popular y lograr la desestabilización de Venezuela con las llamadas guarimbas. En 2002, López participa en la caminata hacia el palacio de Miraflores en la que muerieron decenas de venezolanos en enfrentamientos violentos. También en 2002 participó activamente junto a la extrema derecha venezolana en el golpe de estado y secuestro contra el presidente Hugo Chávez. A raíz de esto, colabora en el intento de linchamiento del entonces Ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín. Por este hecho se abrió contra él una causa judicial, dada su violenta participación en la tentativa de acabar con la vida del Ministro. Causa que sería sobreseída posteriormente, gracias a una Amnistía General promulgada en 2007 por Hugo Chávez.

Sí, Leopoldo López quedó libre gracias a Hugo Chávez, al igual que ahora puede acceder al beneficio de casa por cárcel con la aprobación del presidente Nicolás Maduro. El 12 de abril de 2002, tras el golpe de Estado contra Chávez, el entonces presidente de IRI, George Folsom, emitió una declaración pública en la que elogiaba al pueblo venezolano por la “defensa a la democracia de su país”. También dijo que esta organización seguiría trabajando a largo plazo con los partidos políticos y sus socios de la sociedad civil para ayudarlos “en la reconstrucción del deteriorado sistema político en Venezuela y en la restauración de la democracia en el país”. Aclarando con esto su activa participación financiando grupos extremistas de la derecha venezolana. Años más tarde, Leopoldo López deja Primero Justicia molesto por no poder liderar la formación política. En ese momento, Leopoldo creó su propio partido: Voluntad Popular.

Durante este proceso, López es investigado debido a serias irregularidades administrativas mientras fue alcalde de Chacao. Las irregularidades encontradas durante su gestión en la Alcaldía de Chacao y el donativo irregular de PDVSA mientras ejercía, le pasaron cuenta. En 2008 la Contraloría dictó una medida de sanción en su contra, inhabilitándolo a optar a cualquier cargo público hasta el año 2014. Tiempo después volvería a ser inhabilitado, primero hasta el año 2014 y luego hasta 2017. Todo por hechos de corrupción política mientras fuera alcalde.

En 2010 se conoció su estrecha relación con Álvaro Uribe, ex presidente colombiano vinculado a grupos paramilitares. Uribe también es famoso por su relación con el famoso narcotraficante Pablo Escobar y su vinculación a asesinatos de líderes opositores durante su gobierno. La vinculación a la ultraderecha se ha sostenido, desde el Partido Republicano y sus organizaciones, hasta la derecha más extremista de Latinoamérica.

Desde los primeros meses de 2014, Leopoldo López, consciente de las dificultades existentes para acabar con el gobierno bolivariano por la vía democrática, inició un violentísimo periplo de agitación callejera, con el claro objetivo de romper el orden constitucional establecido en el país, incitando a la acción violenta y demandando la salida de Nicolás Maduro por una vía no democrática. Sus llamamientos a la violencia culminaron con la organización de diversos focos de insurrección en varias ciudades venezolanas, a tales núcleos violentos se les denominó guarimbas. A través de ellas, la oposición fanática estableció el terror en Venezuela. En el curso de los meses en los que se desarrollaron las guarimbas murieron alrededor de medio centenar de personas. Los guarimberos procedieron al asesinato indiscriminado, cercando barrios y urbanizaciones enteras en diferentes ciudades del país. Sumando también la destrucción de obras públicas e infraestructura gubernamental por la vía de incendios.

El Tribunal Supremo de Justicia, a través del Juzgado 28° de Primera Instancia de Caracas, sentenció a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión a Leopoldo López, considerándolo responsable de la comisión de los siguientes delitos:

  1. De determinador en el delito de incendio intencional (art. 343 del Código Penal)
  2. Instigación pública (art. 285 del Código Penal)
  3. Daños a la propiedad pública (arts. 473 y 474, en concordancia con el artículo 83 del Código Penal)
  4. Asociación para delinquir (art. 37), en relación con el artículo 27 y con las agravantes del artículo 29, numerales 3 y 7 de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo; con ocasión a los hechos de violencia ocurridos en febrero de 2014.

Desde prisión, el polemico vídeo en el que Leopoldo López pidió a los militares que “se rebelen contra el gobierno de Maduro” parece un claro llamamiento al golpe de estado:

Son estos los hechos por los que Leopoldo López hoy está privado de libertad y no por su ideología ni por su supuesta lucha pacífica. Así lo confirmó en esa época quién hoy es una de las principales opositoras al gobierno bolivariano, la fiscal Luisa Ortega Díaz. Tras lo expuesto aquí, queda claro que Leopoldo López es en todo caso un corrupto, golpista y delincuente, pero bajo ningún punto es un preso político o un héroe como algunos se han atrevido a comentar.

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