NIÑERA y FOTÓGRAFA

“Socialista, feminista, crítica de cine y campechana. Aprendió inglés yendo al teatro porque le encantaba. Solía llevar chaqueta de hombre, zapatos de hombre y un sombrero grande. Estaba tomado fotografías todo el tiempo y luego no se las enseñaba a nadie”.

De esta forma describe John Maloof, un coleccionista, a esta fotógrafa excepcional, tomando como base la descripción que hicieron de ella algunas personas a las que Vivian cuidó cuando eran pequeñas. Porque Vivian Maier, nacida en Nueva York el 1 de febrero de 1926 y fallecida en Chicago el 21 de abril de 2009 fue una fotógrafa aficionada que trabajó como niñera durante cuatro décadas.


Era de origen francés, hija de la francesa María Jaussaud y del austríaco Charles Maier, refugiados judíos y jamás pensó en enseñar sus fotografías y mucho menos en exponerlas. Es más, ni siquiera pudo revelar muchas de ellas porque carecía de medios suficientes para el revelado. Dejó miles de fotos cuyo valor sigue aumentando con el paso del tiempo. Acabó loca y en la miseria y cuando falleció fueron subastadas las cajas donde guardaba el fruto de su vida artística. Maloof, un joven que preparaba un documental sobre el Chicago de los años 60 (otras fuentes aluden a que preparaba un libro de historia sobre Chicago) compró todo ese material por una cifra ridícula, 380 dólares. Tecleó en Google el nombre de Vivian Maier y no salió nada, pero meses después volvió a teclearlo y se encontró con el anuncio de su muerte. Al parecer dos hermanos habían organizado las honras fúnebres de quien fue su antigua niñera. De esta forma pudo descubrirse que Vivian Maier, la genial autora de las fotografías, había trabajado muchos años como niñera. A la autora nunca le interesó el reconocimiento de su obra, ni siquiera enseñar a alguien su trabajo.

Vivian Maier había pasado su infancia en Francia y Estados Unidos y al ser abandonada por su padre, ella y su madre convivieron con Jeanne J. Bertrand, una pionera de la fotografía que, seguramente, contagió su afición a Vivian. A los 25 años se trasladó a vivir a Nueva York y cinco años después se trasladó a Chicago donde pasó gran parte de su vida.
En 1959 viajó sola a Egipto, Bangkok, Tailandia, Taiwán, Vietnam, Francia, Italia e Indonesia.
Gracias al minucioso trabajo de John Maloof pudieron recuperarse dos grandes cajones con correspondencia y carretes fotográficos en color con 100.000 negativos. En 2010 se habían escaneado 10.000 negativos y había pendientes de escanear 90.000, además de carretes en blanco y negro. La mayoría son de escenas callejeras de Chicago y Nueva York en los años 50 y 90.

En diciembre de 2008, cuando caminaba sobre hielo, cayó al suelo y se golpeó la cabeza. Ingresada en una residencia de ancianos en Oak Park falleció cuatro meses más tarde a la edad de 83 años.

Vivian Maier está considerada hoy como una de las más grandes artistas del siglo XX y, por supuesto, en una de las mejores fotógrafas de la historia.

En su novela “La biblioteca de los libros rechazados” el escritor francés David Foenkinos recuerda la figura de Vivian Maier a la hora de centrarse en la figura de un hombre, Pick, propietario de una pizzería y autor de una novela genial, “Las últimas horas de una historia de amor”, una obra absolutamente desconocida que pasó a engrosar la innumerable lista de los libros rechazados.