Concentraciones en Madrid para salvar a los finalistas de Gran Hermano

Hoy es otro día más en el que los medios de comunicación divulgan sus noticias sin más sentimiento que el marcado por el “tic tac” del reloj mañanero. Mientras, a los ojos del ciudadano medio salta la masiva protesta del viernes en la capital española con el motivo de salvaguardar a Carlos Lozano y Laura Matamoros (los finalistas de Gran Hermano) donde aquel que se lleve el triunfo, recibirá 100.000.

Decenas de personas con sus mejores gargantas, pedían a voces la salvación de ambos, concentrados en dos espacios distintos en favor de uno o de otro, ambos círculos de fans manifestaban su apoyo a estos dos personajes televisivos, donde se ha podido resolver que Laura Matamoros recibía más apoyo en motivo de su causa, es debido a que falta menos de una semana para que la tristeza o la alegría recubra a las personas allí concentradas, con el mensaje a todo volumen es sus televisores, de ganador o perdedor.

Los medios de comunicación, se hartaban de publicar por todos lados esta noticia, las redes sociales estallaban como un petardo lleno de críticas hacia la sociedad española donde, sin gobierno, con grandes personajes públicos imputados en corrupción, el problema de los refugiados o la precaria situación de nuestro país, pasaban desapercibida por los ojos de los españoles.

Mientras en el resto del mundo estallaban como en Francia contra la reforma laboral, Londres e Islandia salían a las calles contra la corrupción. Colombia contra la política del presidente…

Sin embargo Laura Matamoros debe ser la gran preocupación del español medio, con un sueldo de 600 euros, tres hijos a su cargo y una carta del banco con un mensaje “desahucio”.

Le dirijo en forma de carta este artículo, no deje que alguien que vive de su mando a distancia, controle su tiempo, no haga que la austeridad cultural domine su vida, ya que ellos no harán nada por usted. Sin embargo, mi pueblo, tal y como lo recuerdo en tantas batallas en las calles, siempre estará dispuesto a ayudarle, a romper ese desahucio por un “pan, trabajo y techo”.

De parte del pueblo para el pueblo.