¿Existe o ha existido una verdadera democracia en España? ¿Hay oligarquías económicas que doblegan al poder político? ¿Se produjo una verdadera transición? Todas estas preguntas las resuelven Alberto San Juan y Marta Calvó en el Teatro del Barrio de Lavapiés durante apenas 80 minutos.

En la nueva representación teatral de Alberto San Juan nos adentramos en la historia de España como pocas veces antes se había hecho. A través del eje central de una familia de clase media, descubrimos como el actual mapa socioeconómico y político de España se remonta al expolio que el franquismo hizo y a la configuración de oligarquías económicas (con nombres y apellidos) que sometieron cualquier tipo de participación democrática en favor de los intereses corporativos de una minoría.

La obra nos descubre una España oculta en la literatura de la transición, una España más parecida a un sistema representativo de corte oligárquico que a una verdadera democracia con derechos y división de poderes. Figuras como José María Aznar, Emilio Botín, Escrivá de Balaguer, Ana Botella o Esther Koplowitz son representadas en el Teatro del Barrio de Madrid bajo un juego de luces tétrico que acompaña a la escenificación con mucho detalle y una única silla como utilería.

El pequeño teatro -de tipo italiano-  nos hace parte de la historia, aterrándonos a la par que divirtiéndonos con el triste relato de una democracia arrebatada y manoseada por los juegos del poder financiero. El meticuloso guión, los excelentes diálogos simulados entre figuras de las elites políticas y económicas, los problemas aparentemente comunes de la cotidianidad familiar en el eje de la historia y la apasionante escenificación de Marta Calvó y Alberto San Juan, hace una combinación única e imprescindible de visionar.

Una vez más, la cultura nos da una sacudida de conciencia que despierta el gusanillo del espectador por conocer más sobre la historia reciente de España y la búsqueda de explicaciones a la situación política y social actual. Las maniobras del poder, pocas veces desveladas a ojos de la ciudadanía, son retratadas en esta obra.

Como bien ha señalado el autor en numerosas entrevistas, en la representación se muestra como tan solo unos pocos centenares de familias son los principales propietarios del poder económico desde hace más de cien años. En una época en la que los medios de comunicación centran el discurso en los políticos corrompidos y no en los corruptores, la obra nos acerca con valentía a la realidad de oligarquías que infectan el sistema democrático hasta convertirlo en un insignificante procedimiento de arbitraje.

Pese a la imposibilidad evidente de recordar la enorme cantidad de nombres, fechas y supuestos revelados por los protagonistas en los asombrosos diálogos, la facilidad de los actores a la hora de cambiar de registros y personajes no deja indiferente a nadie.  La historia del capitalismo español es descubierta punto por punto con una rigurosidad que asusta.

Para conocer la España de hoy se debe conocer la de ayer, y en el Teatro del Barrio uno la descubre.