Entrevista por correo. Estados Unidos

Moriarty. Diciembre 2017

 

LAURA KASISCHKE

Nacida en Grand Rapids, Michigan en 1961. Novelista, Poeta y Guionista. Estudios en las universidades de Michigan y Columbia. Es conocida, sobre todo, como poetisa, aunque también es una reconocida narradora. Su novela “La vida ante sus ojos” (The life before her eyes”) fue llevada al cine por Vadim Perelman en 2007 y estuvo protagonizada por Uma Thurman y Evan Rachel Wood. Sus novelas “Pájaro blanco de la tormenta de nieve” y “Suspicious river”, también fueron objeto de adaptaciones cinematográficas. En 2011 su poemario “Space, in Chains” consiguió el prestigioso National Book Critics Circle Award. También ha conseguido otros premios, entre ellos el Juniper, el Alice Fay di Castagnola, el Pushcart o el Beatrice Hawley. “Una noche de invierno” es su última novela.

Moriarty.- Has escrito, casi a partes iguales, poesía y novela. Pero, como sucede con otro tipo de literatura, también existe por tu parte un intento por romper las barreras artificiales que separan estos dos géneros. ¿Es tu última novela un ejemplo de esta actitud?

Laura Kasischke.- No era mi objetivo, pero creo que, debido a que escribo poesía y novelas, y porque principalmente estudié poesía, a veces me resulta más fácil e interesante usar en la ficción el ritmo, los recursos literarios y las tradiciones de la poesía para desarrollar personajes y crear una atmósfera, en lugar de confiar en mis habilidades menos desarrolladas, como la narrativa lineal y la trama.

M.- Aunque plantearía algunas dificultades, ¿podría convertirse en una obra teatral de un solo acto?

L.K.- Me gusta la idea, pero, sí, presentaría algunas dificultades. Sin embargo, me gusta esa idea, y al escribir la novela tuve en mente la teoría de Aristóteles de que una obra debería tener la mínima acción posible y no contener más acción de la que se podría representar en un escenario. Me apetecía mucho escribir algo limitado en ese sentido.

M.- En España se ha publicado con el título de Una noche de invierno, pero la traducción literal en su publicación norteamericana es «Espíritu de invierno». ¿Cuál de los dos títulos obedece más al sentido de su novela?

L.K.- Me gusta Una noche de invierno y cómo implica el límite temporal de la novela. Elegí «Espíritu de invierno» porque la novela también está inspirada en el poema de Wallace Stevens que uso como epígrafe, en particular en esa frase del poema.

M.- Tu novela es una especie de «hui clos», un drama que se desarrolla en un lugar cerrado, sin posibilidad de salir al exterior, pero te aproximas más a Freud que a Sartre. ¿Te interesan más las cuestiones de carácter sicológico, lo que sucede bajo la superficie de las personas, que el existencialismo sartriano?

L.K.- Sí, no sé cómo ni por qué me volví tan freudiana, pero en algún momento me di cuenta de que todas las novelas que he escrito tratan sobre un personaje que descubre algo que está en su subconsciente y que la trama se desarrolla alrededor de ese descubrimiento, que es, obviamente, psicoanalítico. Me tomó un tiempo reparar en que esto ocurría no sólo en mis escritos, sino en todas las novelas, obras de teatro y películas que más me gustan.

M.- ¿Puede entenderse tu novela, en cierto modo, como el redescubrimiento de una persona por sí misma?

L.K.- No estoy segura. El «redescubrimiento de uno mismo» es quizá demasiado positivo para lo que Holly experimenta. Tal vez podría entenderse mejor como la «confrontación con el yo oculto de uno mismo».

M.- ¿Es la frase «algo los había seguido a casa desde Rusia» el punto de partida de tu novela?

L.K.- Sí. Como Holly, una mañana me desperté con esa frase en la cabeza y comencé a escribir la desde ese punto, sin saber en realidad qué significaba.

M.- ¿Existe una relación entre la nieve y el frío de Siberia y la nieve y el frío de la Navidad?

L.K.- De nuevo, me gusta la idea. No estoy segura de haber hecho esa conexión de un modo deliberado mientras escribía, pero, por supuesto, cuando estás escribiendo una larga obra de ficción, las cosas comienzan a corresponderse y a hacerse eco unas de otras, y un elemento o escena se yuxtapone a la siguiente. Por lo tanto, aunque no elegí «Navidad» y luego «Siberia» juntos, debí de llegar allí porque en algún nivel se me sugerían mutuamente.

M.- Tu novela aborda diversas cuestiones, entre ellas la relación entre madre e hija, pero, sobre todo, el tema de la herencia genética. ¿Cree que los genes son el destino?

L.K.- No. Creo que influyen en nuestro destino, sin duda, y estoy muy interesada en cómo influyen y determinan quiénes somos y qué es de nosotros, pero mis ideas al respecto no son tan firmes.

M.- ¿Crees que es imposible sustraerse al pasado, que no podemos olvidar de dónde venimos?

L.K.- Una vez más, no es una filosofía en la que diría que creo ni en la que he pensado mucho, excepto en el contexto de escribir ficción, meditar sobre ello, considerar el pasado y su influencia sobre nosotros; pero supongo que, a excepción de ciertos personajes de ficción aprisionados firmemente por su pasado, espero que no sea el caso.

M.- Íntimamente unido está el tema de la adopción. ¿Es la falta de fiabilidad, de confianza, el precio que hay que pagar cuando la adopción se produce en países donde las dificultades para adoptar son mínimas?

L.K.- Como he dicho, no tengo ningún tipo de argumento al respecto; sin embargo, antes de comenzar a escribir la novela, los noticiarios habían informado de algunas historias sensacionales sobre adopciones, incluido el caso increíblemente inquietante (y verdadero) de una madre estadounidense que devolvió a su hijo adoptivo, enviándolo solo a Rusia en avión. Por supuesto, esto evidencia un cuidado parental espantoso, pero esta historia, junto con algunos ensayos, documentales y la experiencia personal de algunas personas que he conocido, me hizo pensar en estas cuestiones.

M.- ¿Es, también, una obra sobre la culpa y sobre el olvido?, ¿sobre la necesidad de enterrar el pasado para poder soportar la vida?

L.K.- Veo a qué te refieres y, a menudo, creo que el lector es más perspicaz y entiende mejor lo que dice el escritor que el escritor mismo. En mi opinión, la novela trata del peligro de intentar enterrar el pasado y del peligro de la negación.

M.- ¿Tiene un carácter premonitorio el tono de llamada del móvil de Holly: la canción de Bob Dylan «A Hard Rain’s A-Gonna Fall»?

L.K.- ¡Sin duda!

M.- Holly quiere ser poetisa y recuerda algunos de sus autores favoritos: Tony Hoagland, Carolin Forché, Louise Glück, Marie Howe… ¿Habla Laura Kasischke a través de Holly?

L.K.- ¡Creo que ponerme en esa lista habría sido una jugada arriesgada para mí!

M.- ¿Has vivido ese momento en que al escritor y, sobre todo, al poeta, se le ocurre una frase, un verso y corre a escribirlo, se encuentre donde se encuentre, para que no se le olvide?

L.K.- En efecto. Todos los días y todas las noches. Por lo general lo releo y me pregunto por qué pensé que valía la pena anotarlo, pero lo hago muchísimo.

M.- Algunas de tus novelas han sido llevadas al cine, White bird in a Blizzard («Pájaro blanco de la tormenta de nieve»), The life before Her Eyes («La vida ante sus ojos») y Suspicious river, y en una de ellas trabajaste como guionista. ¿Estás satisfecha de los resultados? ¿Se llevará al cine Una noche de invierno?

L.K.- No sé si Una noche de invierno tendrá esa segunda vida. Pero, en efecto, he sido muy feliz con los resultados, y con la generosa atención a mis intenciones por parte de los directores y cineastas. No trabajé en ninguno de esos guiones, y sólo he escrito uno, ¡que no fue muy bueno! Así que no voy a intentarlo de nuevo.

M.- Muchas gracias, Laura

L.K.- ¡Muchísimas gracias a ti!

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Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas. Periodista con amplia experiencia en todos los medios de comunicación. Cineasta. Escritor. Ferviente defensor de la cultura, la libertad y la justicia social. Fanático de los malvados de ficción: desde Fú Manchú a Mabuse pasando por el propio Moriarty. Porque los auténticos malvados visten de Armani y reparten sonrisas desde la alfombra roja de los telediarios.