GRANDES ESTRELLAS DEL CINE. LAS 10 MEJORES ACTRICES DEL CINE U.S.A. según el American Film Institute

Número 10.- JOAN CRAWFORD

Fue, sin duda, una de las actrices más sobresalientes de las décadas de los 30, 40 y 50. Comenzó su carrera como bailarina pero a lo largo de su trayectoria supo elegir sus personajes y demostrar su enorme versatilidad que la llevaron a conseguir el Oscar a la mejor actriz por su papel en “Alma en suplicio”, película icono de los años de posguerra y a ser nominada en otras dos ocasiones (“Possessed” y “Miedo súbito”). Los ineludibles cambios físicos de la edad la hicieron pasar de chica sex symbol (“Alma de bailarina”) a mujer endurecida por la vida –como en la inolvidable “Johnny Guitar”– y ya en la etapa final de su carrera a protagonista de algunos de los títulos más emblemáticos del cine de terror, especialmente “¿Qué fue de Baby Jane?”. Se casó 4 veces, una de ellas con el actor Douglas Fairbanks jr. Otra con el también actor Franchot Tone, compañero de reparto en varias películas y otra con el presidente de la Pepsi Cola Algfred Un Steele, cargo que heredó y desempeñó durante algún tiempo. Trabajó a las órdenes de algunos de los mejores directores de su tiempo como Tod Browning, William Wellman, Clarence Brown, Robert Z. Leonard, George Cukor, Frank Borzage, Jules Dassin, Michael Curtiz, Otto Preminger, Delmer Daves, Steven Spielberg o Freddie Francis a cuyas órdenes rodó su última película, “Trog” en 1970. También fue compañera de reparto de algunos de los actores y actrices más sobresalientes de la historia como Lon Chaney, Clark Gable, John Garfield, Greta Garbo o Bette Davis. Con esta última protagonizó un dueto trágico, una de las obras de Gran Guiñol más truculentas que se recuerdan. No tuvo hijos, pero adoptó a cuatro. La mayor de ellas, Christina publicó un libro a la muerte de Joan, “Mamita querida” donde llevó a cabo un feroz retrato de su madre presentándola como una persona cruel y despiadada, maltratadora, alcohólica y ninfómana, aunque también surgieron defensores de Joan, entre ellos dos de sus hijas, amigos y sirvientes quienes afirmaron que Joan fue una madre cariñosa pero enérgica y que el libro de Christina fue una venganza de su hija al ser desheredada. El libro tuvo tanta repercusión que dio origen a una película, “ Mommy Dearest” de Frank Perry interpretada por Faye Dunaway. También es famosa su enemistad con su compañera de reparto Bette Davis en “¿Qué fue de Baby Jane”. Entre otras cosas, la Davis llegó a instalar en el set de rodaje una máquina expendedora de Coca-Cola para fastidiar a la Crawford y dijo de su partenaire que “se había acostado con todo Hollywood, menos con la perra Lassie”.

Crawford medía 1,65 pero su actitud erguida la hacía parecer más alta de lo que era en realidad. Tenía anchas clavículas y una espalda cuadrada sobre la que las hombreras de Adrian se convertían en charreteras militares intensificando su aire masculino que fue a más con los años porque Joan dejó de feminizar su rostro convirtiendo su cara en el reflejo de una vieja fotografía de su padre: grandes ojos, pómulos prominentes y cejas gruesas y oscuras. Aprendió de Lon Chaney, su compañero de reparto en “The Unknown” a concentrarse al máximo ante la cámara. Mientras que Bette Davis dominaba el sentido de la continuidad, esencial en el cine,  nadie ganó a la Crawford en concentración y eso hizo que, con el tiempo, aprendiera también la necesidad de la continuidad a base de experiencia y observación. A quienes la acusaron de imitar a Greta Garbo les respondía que no tenía por qué imitar a nadie y que ella tenía su propia personalidad. Y años después de esta acusación surgida a raíz de su trabajo junto a la actriz sueca en Grand Hotel, Joan Crawford llegó a decir que nadie podía imitarla a ella. Bailarina en los primeros años de su carrera, hizo el doctorado de interpretación con “Rain” (Lluvia), ganó un Oscar con “Mildred Pierce” (Alma en suplicio) afirmando, después, que para ella fue el papel más fácil de su carrera, en el que muchas mujeres encontraron en su personaje un consuelo al hacerlas sentir que ellas también luchaban en un mundo de hombres. Más tarde inició su carrera de malvada, cuyo punto culminante es “¿Qué fue de Baby Jane?” donde también hay un buen repertorio de planos de su rostro asustado, una imagen terrible ya que nadie como ella supo absorber el miedo en la  cara como lo hace una esponja con el agua. En algunas de sus películas finales (“El caso de Lucy Harbin”, “Jugando con la muerte” etc.) la locura de sus personajes dio lugar a actuaciones desgarradas, aunque en muchas ocasiones fuera víctima de la locura de otros. En todo caso, Joan Crawford, a pesar de su declive nunca bajó la guardia, jamás abdicó de su condición de estrella, ni siquiera en películas de serie B. La dignidad, ante todo. Cuando, ya viuda de su marido, magnate de la Pepsi Cola Co., un periodista le preguntó: “¿Qué consiguió haciendo películas?”, ella respondió, simplemente: “Alegría. Expresión. Evasión. Creatividad”.

En junio de 1999 el American Film Institute dio a conocer una lista de los 100 mejores actores y actrices del cine clásico norteamericano. La única condición era que hubieran nacido antes de 1950. La lista, encabezada en el caso de los actores por Humphrey Bogart y en el de actrices por Katherine Hepburn, situaba a Joan Crawford en el puesto nº 10.

RECOMENDACIONES y  PLATAFORMAS

Joan Crawford en RAIN (LLUVIA)

1.- BAJO LA LLUVIA (“Rain” de Lewis Milestone, 1932) Una de las películas más destacadas de la primera etapa en la carrera de Joan Crawford. Basada en un relato de W. Somerset Maughan (“La bella del Pacífico”). Joan Crawford interpreta a una prostituta, pasajera de un barco que se ve obligado a desembarcar en Pago-Pago a causa de una epidemia de cólera. Intensa confrontación entre la prostituta y un misionero encarnado por Walter Huston, donde se ponen de relieve distintas concepciones de la sexualidad y la guerra de sexos. FILMIN.

2.- ALMA DE BAILARINA de Robert Z. Leonard (“Dancing Lady”, 1933.) Excelentes números musicales y breve aparición de Fred Astaire bailando con Joan Crawford. Atención a la transición de una a otra secuencia donde los barridos de cámara sustituyen al fundido en negro o al fundido encadenado. Clark Gable, en su mejor momento. FILMIN

Alma en suplicio

3.- ALMA EN SUPLICIO de Michael Curtiz (“Mildred Pierce”, 1945). Oscar a la mejor actriz: Joan Crawford. Filme clave en el debate Machismo/Feminismo. Un ama de casa utiliza todos sus recursos para conseguir riqueza y posición social, pero, a cambio, pierde a su familia y una oportunidad de amor. MOVISTAR+

4.- MIEDO SÚBITO de David Miller (“Sudden Fear”, 1952). Nominada al Oscar: Joan Crawford. Pareja aparentemente antinómica: Joan Crawford/ Jack Palance, aunque se aclare posteriormente. Los 10 ó 15 minutos de la persecución final no llegaban a la perfección e intensidad de “El tercer hombre”, pero se aproximaron bastante. Nominación al Oscar merecidísima a la excelente interpretación de Crawford. FILMIN

5.- JOHNNY GUITAR, de Nicholas Ray, 1954.Producida por la Repúblic, fábrica de famosos films serie B, parte de un excelente guion de Plhilip Yordan basado en la novela de Roy Chanslor, cuyos derechos había comprado Joan Crawford. Joan exigió rodar sus primeros planos en estudio y no en exteriores para resultar más favorecida. Diálogos inolvidables y excelente música. Romanticismo a flor de piel. FILMIN

Joan Crawford y Bette Davis

6.- ¿QUÉ FUE DE BABY JANE? de Robert Aldrich, 1962. Uno de los tours-de-force entre dos superestrellas más inquietantes de toda la historia del cine. Una película antológica sobre el terror y la maldad y una apuesta para decidir quién de las dos protagonistas Crawford-Davis era más malvada. YOUTUBE

ANTONIO GREGORI. Febrero 2020

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