Hace tan solo unos días, el Ejército Árabe Sirio y sus aliados han liberado la ciudad de Alepo haciendo realidad lo que hace un año era impensable.

Esto tendrá un efecto dominó en los aspectos internos y externos del conflicto por lo que requiere destacar algunas características que han posibilitado la derrota de las fuerzas rebeldes-yihadistas. Contextualizando la batalla, y según TheGuardian, estamos hablando de la mayor derrota rebelde que han sufrido los grupos militantes desde 2012. Pero incluso se puede afirmar que es la mayor derrota que han sufrido en el conflicto ya que Alepo es la ciudad de mayor extensión territorial y la capital económica -frente a Danascim la capital política-. Esta gran derrota tiene dimensiones reales, simbólicas y políticas que envían un mensaje claro contra todos los grupos armados del país.

Conviene desviarse por los cerros de Úbeda para explicar qué grupos armados combatían en la ciudad de Alepo. Si bien hay investigaciones recomendables que detallan cada grupo, podemos señalar la presencia en Alepo de Jabhat Fateh al-Sham (al-Qaeda en Siria, anteriormente conocido como Jabhat al-Nusra), Harakat Nour al-Din al-Zinki, tristemente conocidos por decapitar a un niño palestino hospitalizado, la Brigada Turquistaní formada por una etnia china (uigures) que hacen su yihad en Siria, y así hasta 27 grupos armados en el este de la ciudad de Alepo, todo un ejército.

Por lo tanto la primera consecuencia interna para el país es la liberación de decenas de miles de civiles del yugo terrorista y la liberación de decenas de miles de soldados que serán redirigidos a otros frentes, con una moral más revitalizada que nunca con el objetivo de liberar cada aldea siria de esas hordas terroristas.

Se recuerdan muy vivamente las palabras de Bashar al-Assad hace tan solo seis meses cuando afirmó que Alepo sería el cementerio de los sueños y ambiciones de Erdogan.

Y así ha sido, Erdogan, bajo cuya influencia estaban la mayoría de estos grupos, logró desde Estambul que se rindieran del casco histórico de la ciudad tras un acuerdo ruso-turco del que no trascendieron más detalles.

El sueño húmedo de Erdogan de anexionarse Alepo y Raqa (en Siria) y Kirkuk y Mousl (en Irak) sufre un duro golpe. Las posibilidades de erigirse Sultán de un Imperio neo-otomano se ven reducidas al absurdo. Atrás –aunque no en el olvido- quedan los años en los que los rebeldes regalaban a Erdogan la infraestructura económica siria de las fábricas desmanteladas de Alepo o los silos de reserva alimentaria que eran enviados a Turquía en medio de un silencio internacional.

Si retrocediéramos la situación de Alepo a 2013, el contexto era el inverso al existente hace unos meses. Como se puede apreciar en el mapa, los rebeldes-yihadistas (en verde) eran los que tenían rodeado a las tropas del Ejército sirio (en rojo). Deberíamos preguntarnos por qué los medios no lanzaron campañas humanitarias a favor del más de un millón y medio de personas que estaban situadas en la ciudad y sí lanzaron ridículas campañas para proteger a unos militantes que controlaban a una población mucho menor.

Situación militar en Alepo en 2013 (izda) y a finales de 2016 (dcha)

El principal motivo es que los medios de comunicación son un actor más en esta guerra. Y por ello también han sido los grandes perdedores. Estos medios han obstaculizado, minimizado, ignorado y despreciado cualquier opción del Ejército sirio de lograr esta importante victoria, intentando apelar a una crisis humanitaria de características desproporcionadas.

Por supuesto que la situación humanitaria en Alepo no es buena, pero resultan ridículas las campañas del último pediatra de Alepo, del último hospital de Alepo, del último santuario gatuno de Alepo, el último mensaje de Alepo, del último jardinero de Alepo, de la última panadería de Alepo y del último payaso de Alepo. El colmo fue hace unas semanas cuando un activista rebelde hizo un llamamiento por… ¡la última manzana de Alepo!.

La ciudad, que acoge entre 1.500.000 y 2.000.000 de personas, por suerte continúa teniendo hospitales, pediatras, jardineros, panaderías, gatitos y manzanas.

Mientras los mass media acusan al Estado sirio de crear supuestas fosas comunes y cometer crímenes de lesa humanidad sin aportar prueba –testimonial o fotográfica- de ello, la población en Alepo salía a la calle a celebrar el fin de la guerra en su ciudad. El fin de distintas atrocidades cometidas por los rebeldes-yihadistas en la ciudad.

Atrocidades bien documentadas entre las que se encuentran los  ataques químicos, los morteros de bombonas de gas rellenos con clavos y tachas sobre escuelas infantiles, los francotiradores disparado a niños de 7 años, las decapitaciones a niños y un largo etcétera de un camino de muerte y destrucción que hoy llega a su fin en Alepo con esta victoria.

Civiles en Alepo celebrando la victoria con la bandera siria. Fuente del vídeo

El otro gran perdedor, junto con los militantes y los medios de comunicación occidentales e islamistas son los actores internacionales y los países financiadores –regionales y occidentales- de esos grupos rebeldes-yihadistas.

En esos actores internacionales descontentos no habría que señalar únicamente a países de la región –Turquía, Israel, Arabia Saudí, Catar- ni países occidentales –Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña- sino las propias Naciones Unidas, que continúa sumando descontentos.

La propuesta que realizó el 20 de noviembre Staffan de Mistura, mediador internacional y enviado especial de Naciones Unidas para Siria de mantener dividida a la ciudad y establecer «una zona de administración autónoma» al este de Alepo quedará para siempre como uno de los episodios más sombríos de la ONU. Como era de esperar, esta propuesta fue rechazada por las autoridades sirias porque otorgaba de algún modo autoridad y legitimidad a los militantes en las zonas que ocupaban.

De Mistura se apoyaba para su argumento en un supuesto asedio de alimentos y ayuda a la zona rebelde. Una afirmación sin fundamento alguno ¿Cómo podía el Ejército sirio evitar que los alimentos y la ayuda médica lleguen, cuando no podían ni siquiera evitar que continuara llegando armamento? No era lógico.

Además, como se demostró posteriormente, los militantes guardaban la ayuda destinada a los civiles para sí mismos y no la repartían, provocando hambre entre la población.

Otra cuestión que alzó aún más la moral de los soldados sirios fue que la liberación de Alepo la llevara a cabo principalmente el Ejército sirio y sus tropas de élite con las brigadas palestinas, pese a la presencia –legal- de tropas rusas, iraníes, iraquíes, yemeníes y libanesas.

El compromiso de Rusia es firme y estricto, no es una cuestión menor. Siempre hay personas recelosas de que Rusia traicione en algún momento a Siria, pero la realidad es que Rusia ha sufrido bajas en combate, anteriormente y en Alepo, donde dos mujeres y un coronel de Rusia que desempañaban labores sanitarias en un hospital móvil fueron víctimas de bombardeos indiscriminados de los rebeldes.

Funeral de las dos enfermeras asesinadas en Alepo.

Siria también ha pagado el más alto de los precios con el martirio de demasiados soldados, aunque merece especial mención el comandante Mohammed Rafi, líder de las brigadas palestinas, que fue galardonado por el ejército ruso un mes antes de su caída en combate por su victoria en el campo de refugiados palestinos de Handarat, en la periferia norte de la ciudad de Alepo.

Mohammed Rafi siendo galardonado por el Ejército ruso en octubre de 2016. Ojo al retrato de Iosif Stalin arriba a la izquierda.

Las respuestas de los enemigos del Estado sirio no se han hecho esperar. El 30 de noviembre la aviación israelí atacaba con aviones de combate armados con misiles de largo alcance el territorio sirio. Este flagrante ataque contra un Estado soberano queda casi olvidada con la ofensiva sorpresa del autodenominado Estado Islámico sobre la histórica ciudad de Palmira, que estuvo bajo control de ISIS desde el 22 de mayo de 2015 hasta el 26 de marzo de 2016 que fue recuperado por el Ejército sirio hasta que fue nuevamente perdida el 11 de diciembre. Por una buena organización los civiles pudieron ser evacuados antes de la llegada de ISIS, sin embargo, las históricas obras milenarias quedan a merced del grupo terrorista.

La última mirada de Zenobia sobre Palmira, por Herbert Gustave Schmalz. Se considera una fuente de inspiración para los árabes modernos y el secularismo, aunque principalmente para el movimiento de las mujeres árabes.

La batalla de Alepo ha combinado la fuerza militar con los procesos de conciliación nacional. Faceta esta última muy importante en el conflicto que es completamente ignorada en los medios de comunicación occidentales. Brevemente explicado, en Siria existe la amnistía a los militantes de grupos armados que deseen deponer sus armas y reinsertarse en la vida social o a la administración del Estado o incluso en algunas milicias del gobierno. También existe la posibilidad de trasladarse a otras regiones con mucha menor población para continuar combatiendo al Estado y minimizar las bajas civiles. Si así lo desean se les envía a Idlib, controlada enteramente por los rebeldes-yihadistas. Esto no es nuevo, pero es esencial para comprender el desenlace de la batalla de Alepo.

Por enorme que sea la desgracia de Palmira, la victoria de Alepo es el principio del fin de la guerra y el comienzo de uno de los grandes retos que tiene el Estado y la sociedad siria por delante. La reintegración de los civiles que vivieron durante años bajo las leyes de un emirato islámico y que ahora regresan a una sociedad multiconfesional –como lo es el gobierno y la sociedad siria- con la esperanza de que, especialmente los niños y niñas, no se hayan radicalizado y puedan formar parte del futuro de la sociedad siria. El principal desafío del futuro de Siria es contrarrestar la difusión del extremismo religioso conocido como wahabismo, la visión menos tolerante del Islam.

Los medios de comunicación no tardarán en simplificar la victoria de la sociedad siria en una victoria exclusivamente de Assad con titulares tales como «las fuerzas de Assad» o «las tropas del régimen» perdiendo así la perspectiva de lo que significa para el conjunto de la humanidad que esas hordas terroristas aparezcan sólo en los libros de Historia. Por eso la batalla por Alepo es la batalla por la humanidad, como dijo Fares Shehabi, miembro por Alepo del parlamento sirio, «si los europeos supieran cuantos terroristas internacionales hemos abatido en Siria, construirían estatuas de soldados sirios en todas las capitales europeas».