A caballo entre el 2015 y el 2016 se crearon en la Policía Nacional las tan publicitadas UFAM (Unidad de Familia y Mujer), las cuales se están vendiendo a un potencial electorado como “un servicio policial integral, que presta una atención especializada y personalizada a las víctimas de violencia de género y doméstica, así como a cualquier víctima de violencia sexual todo ello con independencia del sexo y edad, desde el momento en que se tiene conocimiento de la “notitia críminis”, tanto para la atención, investigación y represión del hecho, como para la protección de la víctima”.

Dijo el Ministro que las creó, D. Jorge Fernández Díaz, que las UFAM iban a ser “la prioridad de su departamento” pero, si bien es cierto que la Policía Nacional está sufriendo una preocupante escasez de personal en términos generales, estas unidades son las más perjudicadas en lo que a reparto de medios humanos se refiere.

Las UFAM se dividen en dos especialidades, UFAM Protección (antiguas UPAP) y UFAM Investigación (antiguos SAF). Las primeras son las encargadas de dar protección a las víctimas de violencia de género sobre cuyos agresores pesa una orden de alejamiento, las segundas se encargarían de la investigación de casos de violencia de género y agresiones sexuales.

En cuanto a las UFAM Protección, aunque hay algunas plantillas policiales afortunadas, la tónica en la mayoría de ellas es que cada policía tenga asignadas algo más de cincuenta víctimas para proteger, llegando a superar las setenta víctimas por policía en no pocas demarcaciones. Ante la preocupante cantidad de mujeres asesinadas por “sus hombres”, nuestros responsables políticos se esfuerzan al máximo por condenar los asesinatos e implementar medidas como la reciente DAARA (Detección Automatizada del Riesgo de Agresiones), un sistema informático para detectar posibles episodios de violencia de género cuyas alertas deben gestionar unas UFAM ya de por sí sobrecargadas de trabajo.

Las UFAM Investigación, unidades que deben atender a las víctimas e investigar los hechos delictivos relativos a violencia de género y agresiones sexuales no salen mucho mejor paradas en cuanto a medios humanos se refiere. El número de policías contemplado para las estas unidades en el Catálogo de Puestos de trabajo de la Policía Nacional no sólo es insuficiente sino que además no se cubre. Hasta el momento, ninguna de las medidas de la Dirección General de la Policía para luchar contra la violencia machista pasa por incrementar el personal de las UFAM o reorganizar sus efectivos de una forma más eficiente.

¿QUIÉN TOMA LA DENUNCIA?

El que fuera Director General de la Policía por aquel entonces, D. Ignacio Cosidó, dijo en el momento de su creación que las UFAM iban a permitir una atención integral, continua y especializada a la víctima desde el primer momento que se persone en una comisaría. No cumplió con su palabra, la atención que se da a las víctimas de violencia de género en la mayoría de plantillas de la Policía Nacional no es integral ni continua y, en muchos casos, tampoco especializada.

La decisión de la víctima de interponer denuncia contra su agresor es un momento crucial en el proceso de victimización pues supone la ruptura con la situación de maltrato. Es habitual que el miedo y la incertidumbre asalten a la denunciante antes, durante y después de formular la denuncia por lo que resulta trascendental que sea atendida por personal especializado, especialmente sensibilizado y en unas instalaciones lo más acogedoras posibles.

Actualmente no existe ninguna norma que determine qué unidad debe tomar la denuncia por violencia de género. Aunque la lógica nos lleve a pensar que debería ser el personal especializado de las UFAM, Unidades de Familia y Mujer, quien atendiera a las víctimas, parece ser que la lógica de la Dirección General de la Policía es diferente.

Al no estar determinado normativamente que sean las UFAM quienes atiendan a la víctima desde el primer momento que aparece por Comisaría, es el jefe de cada plantilla el que decide quién se encarga de tan delicada labor. En aquellas plantillas donde la lógica policial lleva a su jefe a ordenar que sean las UFAM quien tome las denuncias por violencia de género, en ningún caso ese servicio se presta las 24 horas del día de forma que la víctima dispone de atención especializada pero sólo de lunes a viernes de 8 a 20:00 horas, el resto del tiempo deberá interponer denuncia en las oficinas de denuncias ordinarias. La acuciante falta de personal de las UFAM Investigación hace que en muchas ocasiones sus policías no puedan atender denuncias ni siquiera en el horario estipulado.

En ciudades como Valencia, la tercera más grande de España, la UFAM investigación no tiene personal suficiente para atender las denuncias por lo que está estipulado que las víctimas de violencia de género sean atendidas en las oficinas de denuncias ordinarias de las comisarías de distrito. De este modo las mujeres que acuden a denunciar deben exponer al policía de seguridad que les atiende en primera instancia (muchas veces en presencia del resto de denunciantes) que son víctimas de un delito tan sensible como este, hecho que supone un primer impedimento para aquellas víctimas que tengan dudas sobre si denunciar o no.

Una vez han decidido denunciar, si se acogen a su derecho a asistencia letrada durante la denuncia, deberán aguardar la llegada del abogado en una sala donde también esperan los denunciantes de hechos comunes y donde normalmente hay un considerable trasiego de policías que entran y salen, o incluso de detenidos.

Aunque los policías de las oficinas de denuncias tienen formación en cuanto a la confección de atestados, recogida de órdenes de protección o realización de valoraciones de riesgo, rara vez están formados en el ciclo de la violencia de género, en la psicología de sus víctimas o en perspectiva de género, materias en las que para estar bien formado resulta imprescindible una previa sensibilización.

Por todo esto, el Sindicato Unificado de Policía en Valencia lleva tiempo reivindicando para su ciudad la creación en el seno de la UFAM de una oficina de denuncias especializada en violencia de género que atienda a las víctimas veinticuatro horas al día y que esté ubicada físicamente en las oficinas del Centro de Atención a la Mujer. Un modelo que sería pionero en España y que, según responsables de dicho sindicato, debería implantarse en todo el país. A día de hoy en el SUP siguen esperando respuesta, aunque sea negativa

Con esta forma de tratar a las UFAM los máximos responsables de la Dirección General de la Policía -varones conservadores de mediana edad- están evidenciando que entre sus prioridades no están las víctimas de violencia de género por muchos minutos de silencio que guarden por ellas.

El teléfono de asistencia a las víctimas de violencia de género es el 016, no deja rastro en la factura pero recuerda borrar la llamada en tu terminal telefónico.