El pasado viernes 21 tuvimos la oportunidad de asistir a uno de los pases de la obra ‘Felicidad’ de la productora ‘Tenemos Gato’ disponible en el Teatro Lara de Madrid. La obra fue finalista en los Premios Max a ‘Mejor Autoría y Revelación’ y nombrada como uno de los ‘Mejores Montajes Teatrales del 2017 para La Sala RNE’. Con un elenco compuesto por Raquel Mirón -actríz y ayudante de dirección-, Cristina Rojas -actríz, guionista y directora-, Homero Rodríguez Soriano -actor y guionista- y Enrique Asenjo, se interpretan una comedia dramática donde se introduce al espectador en las carcajadas de unas situaciones cotidianas que parecen irónicas y subrrealistas, pero que acaban volcando en nuestras preocupaciones personales más profundas y certeras.

La sinopsis reza: “Ella quiere hacer el amor, él ahora no puede. Otro él quiere que le escuchen, otra ella quiere ser madre. Ella quiere viajar, él también. Ella y él llevan sin estar solos tres años. Ella y él tienen un hijo. Otro él no quiere ser padre. Ellos y ellos van a Lisboa. Felicidad.”

AVISO SPOILERS.

La obra se presenta al más puro estilo teatro amateur. No hay bambalinas, no hay efectos especiales; sólo un guión brillante, fluidez y lo justo para hacernos imaginar ese lado impronunciable que no queremos ver en nuestras vidas. La obra desde el minuto uno te atrapa, se encienden las luces y van desarrollándose los distintos actos uno tras otro, donde podemos ver a dos matrimonios jóvenes los cuales después de mucho tiempo empiezan a replantearse sus vidas. ¿Era esto lo qué queríamos?, ¿qué nos está pasando?, ¿por qué no quieres tener hijos?, ¿por qué sale todo mal aún sin tenerlos?

Son muchas las preocupaciones que rondan a las dos parejas que poco a poco descubren mediante sus tendidos diálogos todo lo que el tiempo les ha quitado: La libertad sexual, la confianza, la cercanía, los sueños, la viveza… hasta que sólo les quedan dos opciones, seguir a ciegas con sus miedos o cortar por lo sano. Entre los comentarios afilados y las actuaciones perfectamente ejecutadas, se deja ver de forma natural como se puede cocinar el caos a fuego lento en un mar en calma y como no cualquier final es siempre el correcto.

Las diferentes decisiones nos hacen entender mejor a cada uno de los personajes. Raquel Mirón es una chica sensible, feminista, a la que han despedido del trabajo y no consigue levantar cabeza presionada por la convicción social de que tiene que ser madre. Cristina Rojas es una madre naturalista de fuerte carácter, la cual predica con su discurso de una crianza feliz, contenta con ello pero insegura e insatisfecha con el trato de su marido. Enrique Asenjo es un hombre optimista y bromista, con miedo al compromiso real e incapaz de tomar las riendas de su voluntad, proyectando en su interior una fuerte envidia a su hermano. Por último, Homero Rodríguez interpreta al hombre medio, que tras una máscara de humor y toques de masculinidad deja entre ver sus preocupaciones e insatisfacciones sin valor para enfrentarse a ellas.

Esta reflexión sobre la madurez, el amor, la sociedad y su meta principal; la felicidad, nos hace entender gracias a una naturalidad desbordante -que interactúa muy bien con el público-, como lo que puede parecer ficción puede ser el guión de nuestras vidas. Los 4 actores dinamizan muy bien entre sí durante los 90 minutos, dejando ver como aparte de horas de ensayo existe una compenetración perfecta entre los distintos papeles y demostrando, que no hacen falta grandes medios teatrales para contar una historia, sino sólo tener algo que decir.