Protesta contra la reforma laboral en Francia

Un viejo fantasma recorre Europa en el siglo XXI, es el neoliberalismo, se avecinan tiempos de cambio en las filas francesas, acechando esta vez en forma de alma bajo el cuerpo del gobierno socialista galo, los más temidos presagios que exigía Bruselas han llegado como forma de inspiración en el gobierno “socioliberal”

El proyecto de la reforma laboral  que acarrea tanta polémica entre el pueblo tiene las siguientes condiciones: Derriba la jornada laboral de 35 horas semanales, permite los despidos colectivos, bajadas salariales y la bajada de las indemnizaciones. Además cuenta en primicia con los pactos industriales (así denominados en el ejecutivo) frente a los acuerdos colectivos y los contratos individuales, permitiendo el despido por parte del empresario con unos cimientos para el mismo muy flojos, como la bajada a su juicio de su producción o la bajada del rendimiento del trabajador, dando vía libre a la interpretación, en su favor claro esta del empresario. La ambigüedad queda bajo el patrón que pondera a su favor en materia laboral.

La reforma inspirada en países como España ha calado en el gobierno socialista con la meta de reducir el desempleo o actualizarse en materia laboral tal como exige Europa.

Mientras en las calles francesas arde la respuesta de la clase trabajadora, organizada, furiosa y con la valentía de que no dejarán caer sus derechos laborales, de que no volverán al siglo XIX.

Las movilizaciones se concentran en Nantes, Rennes, Havre, Lyon y París, siendo hasta siete las movilizaciones, más de 120 detenidos y más de 30 policías heridos.

La respuesta del presidente Hollande es clara, aprobará la reforma, mientras los trabajadores se levantan y dicen que no pararán las protestas. Las salidas a las calles francesas se siguen sucediendo, en la última jornada de huelga, denominada como la Nuit debout  (noche en pie) recuerda al 15-M español, en la reunión clara de los manifestantes en la plaza de la República. Las revueltas seguirán, los cortes en supermercados y gasolineras no pararán, afirma en primicia el pueblo galo.

Tras un pequeño análisis de la situación vivida en Francia, se llega a afirmar el desabastecimiento político que sufre la izquierda, esta vieja y castigadora del poder económico está olvidada, ha abatido y está derribando a Francia, la gran creadora del progreso social en Europa está cayendo. Es inaudito lo que pasa en Europa, la clase trabajadora pierde derechos y va cuesta abajo y sin frenos, es resignación e impotencia lo que queda en el plato de cada día de los franceses.

Hueles eso, es el olor del fantasma europeo, es el telón de acero del neoliberalismo que cae en la espalda de cada trabajador, que resuena como una lágrima en cada francés, no pasarán se puede ver en los ojos del pueblo que lucha.