Entrevista por correo. España

Moriarty. Mayo de 2017

 

ENTREVISTA A TOMÁS BÁRBULO

Nacido en A Coruña en 1958, Tomás Bárbulo es periodista de El País, diario para el que ha viajado asiduamente por Marruecos, Mauritania, Sáhara Occidental, Argelia, Senegal y Mali. Es un profundo conocedor del mundo árabe. Se trasladó con ocho años a Sidi Ifni, colonia española del sur de Marruecos, donde vivió hasta la entrega del territorio a las autoridades de Rabat, en 1969. A partir de entonces residió en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, hasta la Marcha Verde, con la que Marruecos ocupó el territorio en 1975. Bárbulo ha sido miembro fundador de los periódicos Expansión, La Gaceta de los Negocios y El Sol, subdirector del diario Claro y colaborador de varias publicaciones nacionales y extranjeras. También es autor del libro “La historia prohibida del Sáhara español”.

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M.- “La asamblea de los muertos” es tu primera novela y lo primero que llama la atención es que se trata de esas novelas que te atrapan desde el primer momento y que apenas te dejan respirar. Es algo que suele decirse en las solapas o en las fajas de los libros para que el lector potencial sienta la necesidad de comprar el libro, pero he de decir que en tu caso es completamente real. El libro se lee de un tirón y este es uno de sus principales méritos. ¿Existe alguna fórmula para conseguir esto tan importante? ¿Cómo se explica esto en los talleres de escritura?

T.B.- Tenía una historia y quería contarla de una forma que implicara al lector. Por eso decidí hacer capítulos cortos, someterlos a una dieta rigurosa de descripciones y adjetivos, y prescindir del narrador omnisciente. Aquí el narrador le cuenta al lector lo que hacen los personajes, pero no por qué lo hacen; eso debe deducirlo él. Por eso la historia avanza a lomos de los diálogos. No tengo idea de cómo se explicaría eso en un taller de escritura. Es más, no tengo ni idea de qué se explica en los talleres de escritura.

M.- Lo cierto es que tú como escritor pareces ponerte siempre del lado del lector: acción que no decae, diálogos rápidos y cortantes, capítulos cortos, fácil identificación de los personajes… En tu caso no hace falta volver continuamente atrás para recordar quién este o aquél personaje, ni acudir a lo que antes se llamaba “Dramatis personae”, donde había una relación de personajes y sus distintas características. ¿Es verdad que has querido facilitar la tarea lectora?

T.B.- Tenía una serie de personajes que debían estar juntos casi todo el tiempo, lo que hacía difícil que el lector les identificara rápidamente. Por suerte, en el mundo del hampa son comunes los apodos. Para apoyar más, decidí que las mujeres tuvieran los mismos alias que sus novios, aunque en femenino. También dibujé a los protagonistas con unos rasgos de carácter muy sólidos. Creo que todas estas cosas ayudan al lector a identificarlos rápidamente.

M.- Esto se advierte, también, en la utilización de los apodos: El Guapo, el Chato, el Chiquitín, el Saharaui…y de sus respectivas parejas: la Guapa, la Chata, la Chiquitina…A veces recuerda, por poner un ejemplo cinematográfico. La “opera prima” de Quentin Tarantino, “Reservoir Dogs”: “El señor naranja”, “El señor rosa”, “EL señor Blanco”, “El señor rubio” etc. ¿Reconoces esa influencia o es solo una apreciación nuestra?

T.B.-  No es la primera vez que me dicen que “La asamblea de los muertos” parece una película de Tarantino. Juro que no se me pasó por la cabeza mientras la escribía. Pero, ahora que lo dices, estaría bien que Tarantino me ofreciera una pasta por convertirla en una película…

M.-  Yemáa El Fna, “Asamblea de los muertos”, el título de tu novela, es el lugar más emblemático de Marrakesch, una plaza próxima a la mezquita Kutubia y la tradición dice que era el lugar donde se ajusticiaba a los delincuentes y también es una referencia a las cabezas cortadas de los ajusticiados que rodeaban la plaza y que parecían estar celebrando una reunión. Pero también hay otras versiones sobre el significado de este lugar que aparece como una especia de microcosmos de la ciudad y en general de todo Marruecos. ¿A cuál de estos significados, incluyendo a algunos no mencionados, te refieres?

T.B.- Al que alude a las cabezas cortadas y clavadas en picas en la plaza. Es el significado más extendido y el más verosímil: está comprobado históricamente que las cabezas eran colocadas allí. Los demás me parecen interpretaciones edulcoradas y políticamente correctas, pero poco veraces.

M.- Hay otro libro titulado así, cuya autora es Julia Escobar. ¿Lo sabías?

T.B.- Lo descubrí después de titular el mío. También hay un poema titulado así en Zamora. Pero ni este ni el libro de Escobar se refieren a la Plaza Yemáa el Fna.

M.- En la novela describes la aventura de un grupo de delincuentes de bajo perfil que viajan desde Madrid a Marrakesch para cometer un acto delictivo. A pesar del sorprendente final, creemos que lo más interesante está en el desarrollo de la historia, en el cuerpo central de la novela donde analizas el paisaje del país, sus contradicciones, las relaciones que se establecen entre los personajes etc. ¿Crees que lo mejor, más que la meta, es el propio camino?

T.B.- Desde luego, pero el camino ha de llevar a algún sitio, de lo contrario pierde interés. Hay que tener en cuenta que “La asamblea de los muertos” es la primera novela de una serie. La segunda estará ambientada en el lugar donde termina ésta…Y no digo más. Los lectores la tendrán en sus manos a comienzos del año próximo.

M.- Evidentemente conoces perfectamente el escenario de tu novela: Marruecos, Sáhara occidental  y otros países árabes como Mauritania, Argelia etc. Son países muy visitados por ti en tu calidad de periodista, hasta el punto de que se puede decir que eres un gran conocedor del mundo árabe. Suponemos que tus conocimientos han facilitado mucho tu trabajo como novelista.

T.B.- Mis viajes como periodista y mi infancia y adolescencia en África. Creo que fue Max Aub quien dijo que uno es de donde hace el bachillerato. Bien, en ese caso yo soy marroquí o saharaui. Bromas aparte: no habría podido abordar “La asamblea de los muertos” sin todas esas experiencias.

M.- También has conocido de cerca las colonias  españolas de Sidi Ifni y El Aaaiún, capital del Sáhara Occidental. ¿Fuiste testigo de la “Marcha verde”, que propició la entrega del Sáhara al reino de Marruecos y a Mauritania?

B.- Fui testigo de los prolegómenos. Me evacuaron durante el verano, antes de que la Marcha Verde llegara a la frontera del Sáhara. Luego tuve que volver sobre lo ocurrido para, de alguna manera, reconstruir mi propia historia.

M.-  Supongo que de todos estos hechos te ocupas en tu ensayo “La historia prohibida del Sáhara español”. ¿Desvelas en este libro algunos de los secretos que rodearon este hecho histórico, sin precedentes: la entrega a otro país de un territorio en contra de la opinión de sus habitantes?

T.B.- La entrega del Sáhara a Marruecos y a Mauritania fue una canallada. En “La historia prohibida del Sáhara español” cuento, con abundante apoyo de documentos confidenciales y entrevistas, aquellos sucesos y señalo a sus responsables. A día de hoy, la soberanía del Sáhara Occidental sigue correspondiendo a España como la potencia colonizadora que, “de iure” sigue siendo.

M.- ¿Seguirás cultivando la ficción? ¿Volverás a estos mismos escenarios que tan bien conoces?

T. B.- Desde luego. Como te decía, este es el primer libro de una serie que profundizará en el mundo árabe, con el trasfondo del Estado Islámico.

M.-  Es costumbre en nuestras entrevistas finalizar con un tema musical? ¿Cuál nos recomiendas?

T.B.- Algo que va a sonar extravagante: la llamada del almuédano a la oración. Tiene una musicalidad muy evocadora.

M.- Muchas gracias