Paulina es madre de una niña con epilepsia refractaria, un tipo de epilepsia resistente a los fármacos y en la cual no se consigue una evolución libre de crisis. Como la medicina tradicional falló, Paulina decidió buscar medios alternativos. Así comenzó con el uso de resina de cannabis para su hija y la fundación “MamáCultiva”

Tras ver los buenos efectos que tenía en su hija decidió fundar una red de madres que utilizaran el cannabis como medicina para sus hijos. Así nace en Chile “MamáCultiva”, una fundación sin ánimo de lucro que busca impulsar el uso de resina de cannabis. Esta asociación está vinculada a la Fundación Daya que promociona las terapias alternativas. En estos cuatro años y medio de vida MamáCultiva ha ido creciendo y traspasando fronteras llegando a Argentina, Paraguay, México… incluso a España.

Foto cedida por Paulina Bobadilla
Madres de MamáCultiva. Entre ellas, en el centro, Paulina Bobadilla.

MamáCultiva ofrece talleres, conferencias y está presente en varios debates entre ellos el de la legalización del cannabis. Con motivo de la Marcha Mundial de la Marihuana 2017, me propongo entrevistar a alguna de los miembros y saber que opinan ellas sobre la situación irregularizada del consumo de cannabis además de conocer más sobre esta red solidaria de madres. Con esta finalidad contacto con Paulina que responde amablemente a mis preguntas a través del móvil mientras se oye de fondo a su encantadora hija.

Nerea Riverola: ¿Cómo nace la asociación “MamáCultiva”?

Paulina Bobadilla: Esta asociación nace desde el sufrimiento y la desesperación de madres que no encontraron una solución en la medicina tradicional. Y buscando en las medicinas complementarias nos encontramos con el cannabis.

P: ¿Cuándo y dónde nace? ¿Cómo os expandís a otros países?

R: Esto empieza en Chile hace cuatro años y medio. En abril del año pasado lanzamos MamáCultiva Argentina. Nosotros les hemos ayudado en sus proyectos de ley, en el apoyo social a las madres, en dosis, en los diferentes tipos de extracciones y formatos. Estamos presentes en varios países como Chile, Argentina, Perú, México y Paraguay.

P: Entonces… ¿Sois una fundación única “MamáCultiva” con delegaciones en distintos países que colaboráis entre vosotras?

R: Sí, somos una delegación. Tenemos nuestros estatutos similares pero cada una tiene su personalidad jurídica de acuerdo a las leyes vigentes de su país.

P: ¿A qué vacíos legales os habéis enfrentado para poder utilizar el cannabis de forma terapéutica?

R: Aquí en Chile tenemos la “Ley 20.000” la cual permite el cultivo y el uso de cannabis para uso personal y próximo en el tiempo, pero quedamos a merced de los policías porque no es una ley clara. Se supone que la “Ley 20.000” persigue el tráfico pero los policías no manejan nada de esa ley y si te pillan con un cigarrillo te pueden culpar de microtraficante y eres culpable hasta que tú demuestres lo contrario. En Argentina se llevan todas medicinas y te pueden acusar de traficante también. En todos los países hay ya diferentes decretos, pero cada país tiene sus restricciones. A nosotras no nos importa, no  le tenemos miedo a nada. Bueno sí, el miedo fundamental es que te quiten la medicina. Por ello alzamos la voz y es muy necesario que cada día se empoderen más familias porque esto es una medicina real y eficaz a muy bajo coste.

P: ¿Qué herramientas jurídicas tiene MamáCultiva para demostrar el uso terapéutico del cannabis?

R: Tenemos tres artículos que nos protegen además del historial clínico de nuestros hijos que la mayoría estuvieron sometidos a largos tratamientos por años.

P: El cannabis es una droga con mucha estigmatización social, el hecho de que vosotras se la suministréis a menores, ¿os ha provocado alguna crítica?

R: Quizá algún tipo de comentario a través de alguna red social pero no más que eso. Todo nuestro entorno está feliz por los grandes cambios que demuestran nuestros hijos. Aquí, en Chile, más del 70% quiere una legalización del cannabis medicinal.

P: ¿Conocéis y promovéis estudios científicos que avalen el uso terapéutico del cannabis?

R: Sí, hay una serie de estudios clínicos. El más conocido es uno de la GW Pharmaceuticals. Estos estudios avalan que más del 60% tuvo muy buena acogida a los diferentes cannabionides de la planta. Lo malo es el precio, esto cuesta un millón de pesos chilenos (1354 € aprox.) y aquí la población gana casi un sueldo mínimo, entonces no los pueden comprar. La gente que está más enferma es más vulnerable y está endeudada. No pueden pagar un producto de un millón de pesos, eso equivale a tres sueldos mínimos de Chile.

P: Entonces… ¿vosotras fabricáis la medicina de vuestros hijos?

R: Claro, nosotras cultivamos individual y colectivamente y hacemos talleres. Y en ellos fabricamos la medicina para nuestros hijos.

P: ¿Habéis tenido algún problema con la policía? Teniendo en cuenta que tenéis repercusión en redes sociales resulta fácil acusaros.

R: Yo no, pero ha habido otras madres que sí.  Hace un par de años entraron en una casa pero fue tanto el revuelo mediático que lo dejaron en nada. Lo malo es que les quitaron todas sus plantas y su medicina. Eso es lo peor que nos puede pasar, estar un rato detenida o pasar por un proceso de detención da lo mismo. (…). Lo importante es la medicina porque ninguna medicina tradicional funcionó. Esto ha provocado que muchas familias estén todavía endeudadas. Otras operaron a su hijo causándole mayores problemas que la misma epilepsia.

P: ¿Qué supone para vosotras que os requisen las plantas? ¿Tenéis alguna red de apoyo entre vosotras si esto ocurriera?

R: Quitarnos las plantas es quitarnos la vida de nuestros hijos, así de literal. Si ellos no tienen su medicina vuelven sus crisis. Es terrible tener a un niño convulsionando. La mayoría de las personas de MamáCultiva tienen niños con epilepsia refractaria y es horrible, porque una convulsión le puede quitar la vida a tu hijo.

En caso de que alguna madre sea detenida y le quiten su medicina nosotras tenemos una red de apoyo para ella. Somos las mismas madres quienes le suministraríamos la medicina los meses que fuera necesario hasta que tuviera su próximo cultivo. Hemos peleado, hemos estado presentes en las diferentes mesas de trabajo para que no siga pasando esto. Pero sabemos que las leyes van mucho más atrás que la ciudadanía.  (…) Hacemos talleres, seminarios, damos charlas de empoderamiento, trabajamos con abogados que manejan la “Ley 20.000”… Y hay un protocolo: si llega la policía a alguna de las madres, nosotros inmediatamente llamamos a todos los medios de comunicación. Esto nos dio bastante resultado, hace dos años atrás las detenciones o el allanamiento eran más habituales que ahora. Ahora cada día son menos frecuentes, esto no quiere decir que no los haya.

P: ¿Tenéis el apoyo de los medios de comunicación?

R: Sí, claro. Nosotras empezamos hace cuatro años y medio de la mano de Fundación Daya. Comenzamos  a sensibilizar a todos los medios de comunicación y de la presidenta de la República hacia abajo; diputados, senadores, alcaldes, concejales…Hicimos un gran trabajo entonces. Tuvimos algunos problemas con la policía y estuvimos en la discusión de la “Ley 20.000”. Nosotras teníamos cobertura total. Ahora MamáCultiva Chile ha quedado como más invisible en los medios de comunicación tradicionales porque el foco está en nuestras compañeras en Argentina, Perú, Paraguay…pero nosotras tuvimos gran cobertura. Salimos en los diarios más conservadores de nuestro país con tres planas, diferentes grupos de madres, portadas… Fue muy mediático el asunto. Ahora nosotras nos dedicamos a dar charlas y diferentes conferencias, estamos en eso.

P: En España no existe ninguna fundación como la vuestra y el cannabis medicinal es un tema tabú, aún más en menores, aunque se sabe que existen casos. ¿Cómo concienciaríais a otras familias y sociedades para que pongan en marcha una fundación como MamáCultiva?

R: Nosotros estuvimos en Madrid el año pasado apoyando el lanzamiento del Observatorio Español de Cannabis Medicinal donde esta Carola Pérez, Manuel Guzmán, Cristina Sánchez… Allí contamos nuestra experiencia. Hay muchas familias españolas que están cultivando, lo que pasa es que no dan la cara. Les da miedo y no quieren que les quiten a los hijos. Tienen el mismo miedo que nosotras pero nosotras nos protegimos ya que estuvimos dos meses concienciando y luego empezamos a trabajar. No queríamos que las farmacéuticas nos hicieran el producto porque era muy caro. Eso nos diferencia de España  donde las familias, en una reunión más íntima que tuvimos, decían que ellos querían que las farmacéuticas les fabricaran el producto. De hecho, hay un grupo de España en MamáCultiva pero justamente les cuesta dar la cara.

P: ¿A nivel personal te ha sido rentable crear MamáCultiva?

R: Rentable espiritualmente porque de esto yo no he recibido un peso. Yo lo que he hecho lo he hecho para ayudar a mi hija. Esto fue y es el impulso principal para seguir esta lucha hasta el día de hoy, porque yo quiero lo mejor para ella. Mi hija antes ni siquiera tenía una conexión conmigo y ahora la escuchas de fondo; habla, va a un colegio regular, tiene una vida lo más normal que nunca imaginé.

P: Por último, y bastante obvio, pero te lo tengo que preguntar ante la Marcha Mundial  de la Marihuana. ¿Qué pensáis de la legalización del cannabis tanto para fines terapéuticos como recreativos?

R: Creemos que todos los derechos se deben respetar, que tanto el usuario medicinal, espiritual como recreativo tienen derecho a cultivar y consumir cannabis de la forma que estime conveniente. Por eso marchamos a nivel mundial las madres en las diferentes regiones y ciudades y exigimos la legalización y despenalización. La guerra contra las drogas fracasó. Seguimos con la prohibición y seguimos protegiendo a narcotraficantes a nivel mundial y esto tiene que parar. No puede ser que un cultivador tenga las mismas penas que un violador o un asesino. No por ser un cultivador o consumidor de cannabis merece las penas del infierno como se está haciendo hasta ahora a nivel mundial. Ese paradigma tiene que terminar y es por eso que se marcha. Porque en algún momento esto tiene que llegar a los legisladores y de alguna manera cambiar y proteger al usuario.