Isaac Rosa es un reputado escritor de ‘‘política-ficción’’. Colabora en La Marea y
eldiario.es y además tiene varias novelas y recopilaciones de cuentos publicados,
además un su última publicación, un cómic.

Hernán.- ¿Cómo empezó tu interés por la escritura?

Isaac.- Llegué tarde a la escritura, aunque no a la narrativa. En la adolescencia mi vía de expresión era el cómic, dibujaba a nivel aficionado. Mis primeros escritos literarios son
de la universidad, cuando empecé a estudiar Periodismo y descubrí algo que, aunque
suene pomposo, llamaría “el poder de la palabra escrita”: la capacidad de que un escrito
tenga consecuencias sobre quien lo lee.

H.- ¿Con qué edad publicaste tu primer texto, dónde y por qué?

I.- Mi primer texto publicado fue una obra de teatro, “Adiós muchachos”, con la que gané el Premio Cajaespaña de Teatro Breve en 1997. No fue mi primer texto escrito (que habían sido cuentos), pero sí el primero con ambición de ser publicado. Me deslumbraba entonces la escritura dramática (también hoy), y probé con una obra teatral que ganó un premio entonces prestigioso para autores primerizos.

H.- Has definido algunas de los textos que escribes como ”política-ficción”. Cómo definirías ese estilo/la política-ficción? ¿Por qué escribes política-ficción?

I.- Asumo que mi escritura es política, no me pesa la etiqueta. Escribo aquí y ahora, y con vocación de entender e intervenir el tiempo en que vivo. Me interesan las posibilidades de la ficción para desarrollar reflexiones y abrir debates o participar en los ya existentes. Creo que es más eficaz que el ensayo o el periodismo, nuestro pensamiento tiene base narrativa: entendemos el mundo contándolo, nos contamos a nosotros mismos, necesitamos relatos también para actuar políticamente.

H.- ¿Vives de la escritura? (Libros y artículos) ¿Realizas algún trabajo más aparte de tus colaboraciones con lamarea y eldiario.es?

I.- Desde hace quince años vivo de mi escritura. Eso incluye los derechos de autor generados por mis libros (incluidas traducciones en otros países), artículos de prensa y lo que llamaría la “industria auxiliar” del escritor: los conocidos como “bolos”, conferencias, talleres, mesas redondas, cursos, etc.

H.- ¿Cuándo empezó tu interés por los problemas de la sociedad?

I.- Como decía al principio, antes de escribir ya narraba, mediante dibujos, y diría que miscómics adolescentes ya participaban de ese fondo común a mi actual escritura: intentar entender el mundo (pensar el mundo, contar el mundo), e intervenir en el mundo. Nunca he sabido escribir a espaldas de lo que pasa más allá de la ventana.

H.- ¿Has participado alguna vez o participas en alguna organización sindical, política, estudiantil…? ¿Cómo ha sido/es tu experiencia?

I.- Siempre he mantenido cierto nivel de activismo, en espacios distintos y complementarios: afiliado a un sindicato, militando en un partido, participando en movimientos sociales, o en el ámbito vecinal, en mi barrio. Como para cualquier ciudadano, el activismo social o político es una mezcla de satisfacciones y frustraciones, pero sigo confiando en la capacidad colectiva para lograr cambios.

H.- Conozco a una persona que te define como el ‘’Lenin del SXXI’’ medio en broma medio en serio y asegura que tus libros hoy en día son mucho más útiles para la transformación social que los de cualquier escritor clásico. ¿Crees que es necesario leer a autores del s.XIX para cambiar la realidad?

I.- Por supuesto, y anteriores al XIX. Los grandes textos de cada época, lo mismo de ficción que de pensamiento, siguen interpelándonos y nos dan herramientas válidas hoy.

H.- Se suele decir que los libros son mejores que las películas… ¿Qué opinas de la
adaptación de tu libro ”El País del Miedo” a la gran pantalla? ¿Te gusta?

I.- Son diferentes, yo más que una adaptación (desconfío de las películas presentadas como adaptaciones, no creo que sea nunca adaptable el lenguaje literario al cinematográfico, siempre será fallido) diría que es una película basada en mi libro. Como tal, se toma todas las libertades necesarias para que funcione en ese lenguaje cinematográfico. Y sí, me gusta, creo que respeta el espíritu original y aporta nuevos hallazgos, tomando riesgos.

H.- ¿Te gustaría ver una serie o película de tu última obra ”Tu futuro empieza aquí”? 

I.- Sé del interés de una productora que ve una posible película de animación en ese cómic,
pero es un proyecto todavía muy poco desarrollado, solo intención.

H.- ¿De todas tus obras, cuál es tu favorita?

I.- Me siento muy satisfecho de la que estoy escribiendo ahora mismo, una novela que se
publicará en otoño. De entre las ya publicadas, siento especial aprecio por “El vano ayer”, que me dio tantas satisfacciones y todavía hoy es considerada por muchos lectores mi mejor novela, y “Aquí vivió”, por ser un cómic y porque me permitió trabajar con las plataformas de afectados por desahucios.

H.- Valtonyc irá a prisión en menos de un mes si el TC no le retira la condena ¿Crees que en España existe libertad de expresión?

I.- La libertad de expresión no es libertad en abstracto, no es un artículo en un texto constitucional, sino un ejercicio diario. En España está muy amenazada, tanto que referida a ciertos ámbitos ha dejado de existir, aunque se mantenga una importante libertad de expresión en el resto de ámbitos.

H.- ¿Qué opinas del caso del no master de Cristina Cifuentes?

I.- Una expresión más de la corrupción y la descomposición que llevamos soportando desde hace décadas. Otro lugar, la universidad, donde el partido gobernante intentó implantar su modelo clientelista y de extracción de recursos que tan exitosamente consiguió en otros sectores. Con este caso y con otros muchos vemos a diario como la prensa tradicional enfoca como quiere cada noticia, con una aparente objetividad, pero con un claro interés detrás.

H.- ¿Cómo valorarías la situación de los medios en España? ¿Qué crees que
deberían hacer la ciudadanía para cambiar esto?

I.- El periodismo está sometido a demasiadas tensiones, algunas consustanciales a su ejercicio, otras externas. Me preocupa especialmente la precariedad de la profesión, que limita mucho la libertad de sus trabajadores, y el poder ejercido por propietarios y anunciantes cuyos intereses siempre han sido ajenos a los valores ciudadanos del periodismo. Tengo esperanza en los nuevos proyectos periodísticos surgidos en los últimos años, pese a la precariedad en que se desarrollan.

H.- En uno de los cuentos de Welcome abordas el problema que hay con las personas refugiadas. ¿Crees que la situación está mejor que cuando lo escribiste? ¿Qué crees que hay que hacer para solucionarlo?

I.- No, no está mejor. En mi cuento denunciaba la naturalización de la tragedia migratoria,
cómo invisibilizamos y sacamos de la agenda la suerte de miles de personas. Desde entonces ha ido a peor, han desaparecido, no sabemos cómo pasaron el último invierno en los campamentos griegos, pese a que continúan allí, y hemos dejado de saber de niños muertos, pese a que siguen muriendo. La única solución en la que confío es la acción colectiva, la movilización ciudadana que fuerce la actuación gubernamental. Esa movilización ha sido escasa hasta ahora.

H.- Y esto a modo de cuestionario…

Un libro: “Al faro”, de Virginia Woolf.
Una canción: Cualquiera de “The Kinks”
Una película: un clásico hermosísimo, “The dead” (aquí llamada Dublineses), de John
Huston.
Una ciudad: Londres, inagotable.
Un sitio: la biblioteca de mi barrio, que uso como estudio.
Un símbolo: el puño enguantado y en alto del Black Power en México 1968
Un ejemplo a seguir/personaje histórico que te guste: la lucha feminista a lo largo del siglo XX
El político actual que peores sensaciones te produce: Albert Rivera, sin duda.
Un político actual que te guste (aunque no coincidas 100% con él): Ada Colau
Y un sitio que te gustaría visitar antes de morir: Rusia, muchos de sus lugares.

H.- Por último… ¿Qué consejos le darías a alguien que quiere empezar a escribir? ¿Y a alguien que quiere ser periodista?

I.- Consejos vendo, para mí no tengo, que suele decirse. No tengo consejos válidos, no tengo consejos que me hayan funcionado, más allá de lugares comunes (leer mucho, que la inspiración te pille trabajando, etc). Para un periodista, que no descuide su condición trabajadora, que no consienta la actual explotación, que sume fuerzas con otros periodistas para defender sus derechos.

H.- Muchas gracias.


(Entrevista realizada a finales de abril)