Se han escrito auténticos ríos de tinta sobre la victoria de Trump, gran parte de ello, todo sea dicho, de dudosa calidad. Lo poco cierto que se ha escrito es que su victoria es un suceso histórico sin precedentes. Pero no su candidatura.

Hoy recordaremos la olvidada figura de William Bryan. Un político de Estados Unidos de principio del S. XX. con un estilo similar a Trump que nunca llegó a ganar las elecciones.

William Jennings Bryan (1860–1925) fue un político estadounidense miembro del Partido Demócrata que se presentó en hasta tres ocasiones a la Presidencia de Estados Unidos y perdió todas ellas, aunque alcanzaría el puesto de Secretario de Estado.

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Educado bajo los principios del presbiterianismo, igual que Trump, la familia de Bryan vivía de la explotación de pequeños terrenos agrícolas de los que eran dueños.

En lo referente a su candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos, que es la cuestión aquí, se presentó en 1896, 1900 y 1908 por el Partido Demócrata ¿Por qué afirmamos que esta figura prácticamente olvidada tiene semejanzas con Donald John Trump?

Principalmente por el estilo de agitación política en lo que se ha llamado «estela del populismo» que tiene raíces históricas, aunque algunos lo hayan descubierto hace dos semanas.

Por empezar por lo más evidente, ambas campañas presidenciales tuvieron como base el espectáculo, ser profundamente provocador a través de lo que se conoce como prácticas «populistas». Esto le hizo a Bryan ganar bastante apoyo popular –aunque no el suficiente para lograr la victoria-. Sin entrar a definir «populismo» tanto en Bryan como en Trump el término ha sido empleado como un ataque frontal al adversario por proponer una serie de propuestas que se consideran irrealizables en el contexto actual (desde una posición intelectual elevada de quien lo dice, no olvidemos esto).

Un importante punto en común es el económico. Bryan defendería abandonar los principios de la «mano invisible» queriendo que el Estado interviniera en la economía. El contexto en el que propuso esto era en plena producción en masa de la revolución industrial estadounidense. A pesar de la crisis económica de 1896, tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano eran férreos partidarios del libre mercado por la riqueza sin precedentes que estaba creando.

La crisis económica actual es similar a la crisis económica de 1896 en cuanto a su profundidad. Mientras los partidos mayoritarios no proponían cambios sustanciales en materia económica, Bryan y Trump veían sus grandes negocios peligrar.

Es facil hacer un simil con la actualidad donde tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano no se ha cuestionado la globalización mientras que Trump durante su campaña la puso muy en duda, promoviendo un intervencionismo de la economía con un plan de re-industrialización y relocalización de una serie de empresas que han sido deslocalizadas por la globalización.

Otra similitud entre Bryan y Trump en sus campañas presidenciales es la cuestión del anti-imperialismo.

Bryan hizo una serie de discursos en las que denunció el imperialismo estadounidense en el contexto de la Guerra de Cuba, que enfrentó a España contra Estados Unidos en 1898. Tras participar en el conflicto como Coronel, daría en un discurso en 1900 afirmando que el imperialismo era «contrario a los ideales democráticos y valores de los fundadores de la nación».

Algo similar ha ocurrido con Trump. Durante su campaña ha propuesto una política exterior aislacionista, de amistad con el resto de potencias, especialmente con Rusia. Ha expresado sus deseos de una alianza con Rusia para derrotar al grupo terrorista Estado Islámico y posteriormente retirar las tropas de EE.UU. de la mayor parte del mundo para centrarse en la política interna. Incluso llegó a señalar que los países que quisieran mantener las tropas de Estados Unidos en su territorio pagarían por su presencia. Durante su campaña llegó a criticar varias veces el intervencionismo de EE.UU. en Afganistán, Irak, Libia y Siria. Ha puesto en duda la necesidad de la OTAN en la actualidad, criticando el papel de EE.UU. como gendarme del mundo, no por unos ideales democráticos como Bryan sino para centrarse en la política interna de Estados Unidos y evitar una confrontación directa en Siria entre Rusia y EE.UU..

Por lo tanto es evidente la amenaza que supusieron las afirmaciones en las campañas Presidenciales de Bryan y Trump contra lo que Eisenhower denominó el complejo militar-industrial.

Una similitud más entre las campañas de ambos sería la cuestión migratoria.

Son bien conocidas las intenciones de Trump de construir un muro en la frontera entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América. Un muro, por otra parte, que inició su construcción bajo el primer mandato de Bill Clinton como parte de la llamada Operación Guardián y que fue ampliado posteriormente en 2005 con el voto a favor de Hillary Clinton como Secretaria de Estado, como ella misma ha reconocido públicamente.

                 

Más allá de que parte del muro ya exista y sea de dudosa eficacia, esta cuestión parece ser uno de los proyectos más ambiciosos de Trump, llegando a calificar a los inmigrantes ilegales de «traficantes de drogas», «criminales» y «violadores».

Volviendo a Bryan, en el contexto de principios de siglo XX, la inmigarción latina o mexicana no se percibía como un problema social, pero sí que estaba centrada la mirada en la inmigración ilegal asiática, especialmente la china y japonesa. Bryan mostró su deseo de poner trabas a lo que él consideraba una gran ola de inmigrantes acusando al Partido Republicano de promover su llegada para ofrecerles trabajo precario, lo que crearía, según Bryan, unas condiciones en las que ni podrían ni querrían integrarse en la sociedad norteamericana.

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Chapas de la candidatura de Bryan a las elecciones de EE.UU.

Incluso podemos señalar el rechazo a ciertos paradigmas de cada época, Bryan era contrario a la teoría de la evolución y su enseñanza y Trump rechaza el cambio climático como teoría válida.

Por último, ambos tuvieron en contra al aparato de su partido pero Trump cosechaba más poder económico y mayor presencia –que no simpatía- de unos medios de comunicación de masas con los que Bryan no pudo soñar.

Quien sabe si por fortuna o desgracia, Bryan nunca llegó a ganar las elecciones a Presidente, por lo que no podemos saber si las afirmaciones que hizo en campaña que le hicieron ser tan popular serían llevadas a la práctica o quedarían en pura retórica. Por otra parte Trump sí que ha ganado las elecciones y jurará su cargo el 20 de enero, veremos entonces si se queda en retórica o no.

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