NACIDO REY (BORN A KING) CRÍTICA DE CINE:

Año 1919. Tras convulsos años de guerra mundial, el antaño poderoso imperio otomano se encuentra fragmentado. En los territorios más meridionales de su dominio, la península arábiga es un hervidero de luchas tribales entre los jeques locales por hacerse con el control de todo Arabia. Abdulaziz ben Saud, señor del Nejd, se ve legitimado como el hombre capaz de unificar toda Arabia bajo un único mando, y lleva a cabo una serie de campañas militares y diplomáticas para conseguirlo.

No obstante, no es el único actor en juego; el imperio británico, ávido por hacerse con los territorios de los vencidos durante la contienda mundial, pone sus ojos en Arabia, dada la importancia estratégica que supone para el comercio británico, y posteriormente, por el descubrimiento de petróleo en algunos de sus territorios. Choques de intereses, alianzas y traiciones llevarán a Faisal, el hijo menor de Abdulaziz, a viajar a Londres para reunirse con la alta diplomacia inglesa para obtener el reconocimiento internacional de su padre como representante legítimo de toda Arabia.

A pesar de su temprana edad, catorce años, durante la travesía del joven príncipe, junto con la inseparable compañía de su fiel criado, Faisal conocerá a algunos de los personajes más influyentes de la época; el rey Jorge V, la princesa Mary, Lawrence de Arabia, Lord Curzon, o el mismísimo Winston Churchill.

Portada de la película “Nacido rey”

Dirigida por el director español Agustí Villaronga y bajo la producción de Andrés Vicente Gómez, “Nacido rey” es una coproducción internacional con participación inglesa, saudí y española, donde encontramos actores de la talla de Ed Skrein (Philby), Hermione Corfield (Princesa Mary), los españoles Rubén Ochandiano (Al Thunayyan) y Marina Gatell (Stella), o el debutante actor saudí Abdullah Ali, que encarna al joven príncipe Faisal.

Con una ambientación histórica excelente (las escenas fueron grabadas en Londres, Riadh, o Dariyya, entre otras…), el largometraje se desarrolla en los dos idiomas protagonistas de nuestra trama; inglés y árabe, variando según el registro y la interacción de los personajes.

A su vez, el desarrollo de los personajes y el papel que le toca jugar a cada uno de los actores es magistral, donde se ve reflejado el rol de cada uno de ellos; Faisal, un joven príncipe beduino que llega a un Londres de principios de siglo, caracterizado por el progreso y el esplendor del imperio británico, en contraste con las yermas tierras del desierto del que procede, debe conseguir del país más poderoso del mundo el reconocimiento de su padre como interlocutor político de la región, todo ello ante el rechazo de Lord Curzon, excéntrico ministro de exteriores del gobierno de “Su Majestad” que prefiere optar por sus propios intereses en la geopolítica árabe para garantizar el predominio inglés (en paralelo a los descubrimientos de petróleo en la región).

No obstante, la negativa de la diplomacia inglesa a reunirse con el joven príncipe y aceptar sus demandas provocará en Faisal una madurez política que le hará actuar con determinación para lograr sus objetivos y obtener el beneplácito de su padre, quien deposita en él sus esperanzas para alcanzar su fin. Convertirse en el primer rey independiente de toda Arabia.