Director: Axel Corti

Guión: Daniel Vigne, Frederic Raphael, Axel Corti

Intérpretes: Thimothy Dalton, Valeria Golino, Stephane Freiss

El director austríaco AXEL CORTI

                      UNA REAL PASIÓN

Hacía falta un actor como Thimothy Dalton, curtido en el teatro shakespeariano, para dar vida en todos sus matices a este monarca italiano, el primero de su historia, obsesionado por una aristócrata francesa casada con el chambelán de su corte. Dalton debutó en el Teatro Juvenil Nacional de Gran Bretaña y a lo largo de su carrera ha intervenido en los montajes teatrales de “El mercader de Venecia”, “Ricardo II”, “Romeo y Julieta”, “Enrique V” o “Antonio y Cleopatra”, entre otras obras de Shakespeare. También fue nominado para el Oscar de Hollywood por su espléndida creación de rey de Francia en una película plagada de estrellas como “El león en invierno”, donde un tal Anthony Hopkins hacía un pequeño papel. Y, por si fuera poco, hasta se permitió el lujo de ser el mismísimo James Bond en “Alta tensión” y “Licencia para matar”. Un acierto, pues, el de la elección de Dalton, soberbio actor, de magnética presencia, en una película que gira en torno a su personaje de principio a fin.

         Más sorprendente resulta la elección de Axel Corti para dirigir esta versión de la novela de Jacques Tournier, “Jeanne de Luynes, condesa de Verue”. Y no por falta de talento – Corti es el mejor director austríaco, junto a Michael Haneke– sino porque su obra más reciente y en especial la famosa Trilogía de Viena, es un fresco neorrealista ambientado en la II Guerra mundial, un cine más próximo al documento que a la ficción histórica.

Pero Axel Corti sale airoso del empeño en “La puta del rey”, una recreación de la corte de Vittorio Amadeo II, primer rey, cuando la Paz de Utrech puso fin a la tradicional hegemonía francesa. So obsesión por Jeanne, hija del duque de Luynes y feliz esposa del joven conde de Verua, desencadena todo un rosario de complicidades, humillaciones, lealtades y cobardías en el que participan altos dignatarios de la iglesia, nobles temerosos, la propia reina y hasta el mismísimo marido de la desdichada Jeanne. Incapaz de soportar la presión, la joven condesa acaba por echarse en brazos del rey, pero con la frialdad y el cálculo de una profesional, es decir, exigiendo el pago de sus servicios.

         Axel Corti sitúa esta historia con referencia triangular (Vittorio- Jeanne- Verua) en el marco esplendoroso de ese paisaje de postal que es el Piamonte y la Alta Saboya y en la elección de unos escenarios de auténtico lujo: el Palacio Real de Turín, el Palacio Real de caza, la Capella dei Mercanti y el Palazzo Venecia. Y también con claras referencias en el plano pictórico al periodo aúreo del arte piamontés, marcado por la influencia de Caravaggio.

“La puta del rey” es, sin embargo, la historia de una pasión real en la que los elementos externos se supeditan al drama íntimo vivido por sus personajes. Y en que su director emplea el símil cinegético para expresar la obsesión real: el oteo, la vigilancia, el acoso. Los ojos de Dalton son los de un halcón que pone su mirada en una indefensa paloma y el siguiente paso del rey-rapaz es el ataque directo al corazón de la víctima. El Rey, cazador furtivo que se adentra en el vedado territorio del matrimonio, acaba siendo un cazador cazado y la blanca paloma termina aprendiendo argucias de ave de presa.

         Película de elegante factura, “La puta del rey” adolece de un cierto exceso verbal, compensado sobradamente por el tono shakespeariano que Dalton imprime a su personaje y por la catarsis que el amor opera en el morboso desarrollo de la historia  y que pone de relieve el escasamente reconocido talento de Axel Corti.

                                               Antonio Gregori (26 septiembre 1992)

850 total views, 0 views today