JAMÓN, JAMÓN

Director: Bigas Luna

Guión: Cuca Canals y Bigas Luna

Fotografía: José Luis Alcaine

Intérpretes: Stefanía Sandrelli, Anna Galiena, Penélope Cruz, Juan Diego, Javier Bardem, Jordi Mollá

El director BIGAS LUNA

                               UN CATALÁN MESETARIO

Ristras de ajos, máquinas tragaperras, puticlubs de carretera, camiones cargados de gallinas, maletillas desnudos haciendo lunas, jamón y tortilla de patatas, paellas gigantes, cerdos, macizos relojes, sortijas horteras, boleros, caminos polvorientos, naves industriales, el toro de Veterano, tejanos ajustados, cinturones chapados, anillos de lata, brochazos de erotismo…

         Todo esto – y complejos de Edipo, ensoñaciones surrealistas, lagartos que asoman por las cuencas vacías de un muñeco, estercoleros y muerte a cámara lenta- conforma el universo cutre de “Jamón, jamón”, la última película de un catalán, Bigas Luna y la primera, al parecer, de su etapa mesetaria. Una película que atraviesa por igual a Pedro Almodóvar y a Eloy de la Iglesia, a Pere Portabella y a Luis Buñuel.

“Jamón, jamón” es un basto melodrama en el que Bigas enfrenta a dos Españas, la europeísta y la profunda, a una acomodada familia de fabricantes de calzoncillos y a la de una puta abandonada por un camionero borracho. La relación amorosa entre el hijo de los ricos y la hija de los pobres, se ve abortada por la intrusión de un macarra contratado por la calzoncillera para frustrar los planes de boda de la pareja. Pero el macarra se lía con la madre rica y también se enamora de la hija de la puta. Y mientras el padre rico tuvo en el pasado relaciones con la puta, su hijo trata de aliviar su pena, en el presente, en los brazos de su aspirante a suegra. Al final todo se resuelve con una pelea a jamonazos propia de “Los disparates” de Goya, contra ese mar de tierra que son Los Monegros.

Stefanía Sandrelli y Bigas Luna

Si Buñuel pasó de la vanguardia parisina a los “melos” mejicanos, si el “kitsch” de Almodóvar traspasa fronteras y la Olimpiada de Barcelona contrata a Los Manolos para su fin de fiesta, no veo porqué Bigas Luna deba renunciar a un muestrario tan rico y  auténtico. Hasta con los más baratos materiales puede lograrse un segundo de emoción y que la sangre circule “deprisa, deprisa”, como en las noches de luna.   

Antonio Gregori (12 septiembre 1992)

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