(1905- 1980)

SARTRE

“Lo peor de que te mientan es saber que ni siquiera merecías la verdad.”                                                                                                                              (J.P. Sartre)  

Hijo de un oficial de la Marina que murió cuando Jean-Paul era muy niño, Sartre nació en París en junio de 1905. Pasó su infancia junto a su abuelo, que era profesor de alemán en el Liceo “Henri IV”. Estudió posteriormente en el liceo de St. Rochele y en el Henri IV hasta su ingreso en la Escuela Normal Superior. Catedrático de Filosofía en 1929. Viajó becado a Alemania para estudiar Filosofía alemana contemporánea. Más tarde fue profesor en el Liceo “Pasteur” de Neully. Su primer libro, “L,Imagination” data de 1937, así como sus primeras colaboraciones en “Nouvelle Revue Française”. Publica su primera novela, “La naúsea” en 1938 y, al año siguiente, “Le Mur”“Bosquejo de una teoría de las emociones”. Ese mismo año, 1939, es movilizado y enviado a la Línea Maginot, cayendo prisionero de los alemanes en el mes de junio. En 1941 es repatriado y vuelve a dictar clases de Filosofía.

Su primer estreno teatral, “Las moscas” se produce en 1943, en el Teatro de la Cité bajo la dirección de Charles Dullin. También, bajo la ocupación alemana estrena “Hui clos” (A puerta cerrada), en el Vieux Colombier. A su actividad como autor teatral y filosófico (había escrito ya “L,imaginaire” y “El ser ya la nada”), hay que añadir su admirable actividad clandestina en la Resistencia. Sartre abandona la enseñanza para dedicarse totalmente al ejercicio de la literatura y a partir de 1945 viaja a Estados Unidos, colabora en periódicos y revistas y  funda la revista “Les Temps modernes”, con su compañera Simone de Beauvoir y con Maurice Merlau-Ponty. Enseguida publica “Los caminos de la libertad” y en 1946 estrena “Muertos sin sepultura” y “La puta respetuosa”, en un solo espectáculo dirigido por Simone Berriau. En 1947 Sartre es ya el autor de moda, el escritor y filósofo existencialista que mejor encarna y resume el mundo de la posguerra. Después vendrían sus ensayos “El existencialismo es un humanismo” o “Reflexiones sobre la cuestión judía” y el guion de la película “La suerte está echada”. En 1948 estrena “Las manos sucias”, en 1951 “El diablo y el buen dios”, en 1954 “Nekrasov”, en 1956 “Kean” según la obra de Alejandro Dumas y en 1959 “Los secuestrados de Altona”, obras que junto con su producción filosófica dan una imagen muy distinta del Sartre de la posguerra. Es, ahora, el Sartre del existencialismo que supera y trasciende. Su actitud frente a la guerra de Argelia fue de enérgica protesta desde las páginas de “Les Temps modernes” que la policía llegó a  secuestrar en más de una ocasión. En 1964 se le otorga el premio Nobel de Literatura, que Sartre rechazó (“El escritor debe negarse a transformarse en instrumento, incluso si se produce en las circunstancias más honorables, como en este caso”). Ese mismo año escribe “Les mots” (Las palabras), primera parte de su autobiografía  y en 1965, la adaptación de “Las Troyanas de Eurípides”. 

LAS MOSCAS

LAS MOSCAS
Representación de “Las Moscas” de Sartre                           

 “Las moscas” (Les Mouches) fue estrenada en el Théatre de la Cité de París en  plena ocupación alemana, el 3 de junio de 1943 por la compañía de Charles Dullin. La obra se basa en la leyenda de Orestes, quien, después de una larga ausencia regresa a Argos y venga el asesinato de su padre. El recurso a la tragedia griega se explica porque el público francés estaba habituado a ver en obras clásicas referencias a sucesos contemporáneos. Sartre mostraba de qué manera un hombre podía asumir la responsabilidad por uno de sus actos, aun cuando éste le causara horror. En “Las moscas”, que pasó la censura alemana de la época, Sartre ponía de manifiesto la importancia de su idea de libertad.

 Huis clos (“A puerta cerrada”) de Sartre
Huis clos (“A puerta cerrada”) de Sartre

HUIS CLOS (“A puerta cerrada”)

Su segundo drama “Huis clos” también fue estrenado en París durante la ocupación alemana. Tuvo mucho más éxito que “Las moscas” y fue la ocasión para considerar que Francia era, otra vez, un país intelectualmente libre. El propio Sartre y los principales actores habían participado activamente en la Resistencia y este hecho proporcionó una razón política adicional para el gran éxito de la representación. Aunque “Las moscas” no había tenido demasiado éxito en comunicar las ideas de su autor sobre la libertad, “A puerta cerrada” siempre ha tenido una gran aceptación como expresión de uno de los aspectos más sombríos de Sartre: su  teoría de la relación del hombre, con los demás, con los otros. Su primer título fue, precisamente, “Los otros” y en la obra Sartre mantiene que todas las relaciones humanas se basan en el conflicto. Sus tres personajes principales, Garcin, Estelle e Inés están muertos y se encuentran en el infierno, un recibidor Segundo Imperio donde pasarán juntos la eternidad.  A medida que los personajes van revelando la verdad sobre sí mismos, el infierno natural de las relaciones humanas se convierte en un infierno moral donde son castigados por sus mentiras, engaños y crueldades. No hay necesidad de torturadores, porque el infierno son, sencillamente, los demás, “los otros”.

“Muertos sin sepultura” y “La puta respetuosa” se estrenaron conjuntamente el 8 de noviembre de 1946 en el Théatre Antoine de París. La primera desafiaba la convención teatral de su país de incluir escenas de tortura en un escenario. Y la segunda tenía como argumento los problemas de una prostituta envuelta en la tensión racial en el sur de USA. Ambas provocaron un escándalo de tal magnitud que la notoriedad de Sartre en todo el mundo subió como la espuma, convirtiendo a su autor en uno de los personajes más discutidos en la Europa de posguerra.

“Muertos sin sepultura” es un drama sobre la Resistencia francesa y, también, una obra psicológica sobre el comportamiento humano ante la tortura y la muerte. Un grupo de miembros de la Resistencia, entre ellos una mujer joven y su hermano menor son hechos prisioneros después del ataque a una aldea ocupada por los alemanes. En 1946 los franceses habían vivido años en que la tortura se había convertido en algo cotidiano y los espectadores debían haberse preguntado en más de una ocasión si podrían resistir la tortura sin hablar. Sartre consideraba en esta obra que la tortura era una de las “situaciones extremas” que ponían al descubierto la verdad de la vida humana. Durante las representaciones de la obra se produjeron muchas protestas ante la presentación de las escenas de tortura y el texto tuvo que ser cortado drásticamente. En el “Times” se dijo que se trataba de uno de los “dramas sociales más valientes y saludables que se hayan escrito”, pero esto no significó que “Muertos sin sepultura” llegara a tener un gran valor dramático.

En “La puta respetuosa”, Lizzie, la protagonista es “respetuosa” porque acepta y respeta los mitos oficiales de la sociedad burguesa. En el tren de Nueva York al sur es testigo del asesinato de un hombre negro por un blanco. La mujer es extorsionada para que declare en el juicio que el negro trató de violarla y que el blanco le disparó para defenderla. Al principio Lizzie ser niega a firmar la declaración, para acceder al final cuando se le pide que lo haga para establecer una sólida barrera “contra el comunismo, el sindicalismo y los judíos”. Es decir, Lizzie es convencida para que declare utilizando los mitos que ella respeta.

 “Las manos sucias” de Sartre
“Las manos sucias” de Sartre

LAS MANOS SUCIAS

“Las manos sucias” (“Les Maines Sales”), a la que Sartre pensó titular “Crimen pasional”, fue estrenada en el Théatre Antoine de París, el 2 de abril de 1948. En 1955 fue incluido en una lista de best-sellers franceses y ocupó el 4º lugar después de “El pequeño mundo de Don Camilo”, “”Bonjour tristesse” de Sagan y “La peste” de Camus, lo que da idea de su gran popularidad. También fue la obra más alabada por los críticos y puede alinearse perfectamente junto a las mejores obras de Ibsen, Bernard Shaw o Arthur Miller.

Sartre sitúa la acción en una país imaginario: Iliria, en Europa Oriental, entre 1943 y 1945 y cuenta una historia narrada por un joven intelectual del Partido Proletario que ha sido liberado en 1945 de la condena que cumplía por el asesinato de uno de los jefes del partido.

“Las manos sucias” es el texto más emotivo de Sartre y también el más ambiguo. Para unos se trata de una obra anticomunista, al ser visto como una condena de las fluctuaciones del partido. Otros consideran que el verdadero significado hay que buscarlo en el plano filosófico más que en el político. El asesinato llevado a cabo por el protagonista no tiene una significación intrínseca y puede ser tanto un asesinato político como un crimen pasional.

La producción dramática de Sartre continúa con “Le diable et le Bon Dieu”, drama que se ocupaba exclusivamente de la relación entre el hombre y Dios o, si se prefiere, de la relación entre el hombre y lo absoluto. Fue estrenada en junio de 1951 en el Théatre Antoine, con grandes costes de producción. Es su obra más violentamente anticristiana y  por su excesiva duración (más de cuatro horas), su construcción dramática y sus ideas, era una clara réplica a la obra del autor católico Paul Claudel, “El zapato de raso”. Su filosofía es que, puesto que Dios está muerto, todos los intentos de “bondad” son completamente absurdos. El mejoramiento del “alma” del individuo o la práctica de la caridad no solo son inútiles sino, también, profundamente antisociales. El propio Sartre dijo que “El diablo y  Dios” era “la puesta en práctica de una moral existencialista”.               

 Vittorio Gassman en “Kean “, de Sartre
Vittorio Gassman en “Kean “, de Sartre

KEAN  

El actor francés Pierre Brasseur había hablado a Sartre de su admiración por el drama de Alejandro Dumas, “Kean” y por el tema que planteaba: el problema de ser al mismo tiempo actor y ser humano. Sartre mejoró la trama y los diálogos de la obra original, conservando su estructura básica en la que Kean competía con el príncipe de Gales por los favores de Elena, antes de marchar a EEUU con una joven actriz llamada Anna Damby. Sartre hizo algunos cambios para adaptar la obra a sus ideas.

NEKRASSOV    

“Nekrasov” es la única obra literaria de Jean-Paul Sartre escrita con un fin exclusivamente político. En sus otras obras, Sartre, se limitaba a sugerir ideas de un modo indirecto o vinculándolas a problemas de índole filosófica. Sartre ya había dicho que el sistemático anticomunismo de la derecha era el obstáculo más grande para el relajamiento de la tensión internacional, de modo que se propuso atacarlo en el teatro para contribuir  a su lucha por la paz.

LOS SECUESTRADOS DE ALTONA

Este drama, representado por vez primera en el Théatre de la Renaissance, el 23 de septiembre de 1959, es, con gran diferencia, la obra más rica, más compleja y de mayor dificultad de todas las escritas por Jean-Paul Sartre. Originariamente duraba cuatro horas, aunque su autor lo recortó más tarde ante las peticiones de los críticos, que vieron en ella una obra difícil de entender y digerir en una sola sesión. A pesar de todo constituyó una abrumadora experiencia teatral en la que se incluyeron temas como el cáncer, el incesto, la tortura, el suicidio, el deseo de posesión o la naturaleza del moderno capitalismo. Fue una buena prueba de la capacidad de Sartre para dar vida a su propio mundo. En el plano literario representó el primer intento serio por comunicar las ideas y la visión del hombre en una obra relativamente accesible. Y desde el punto de vista político fue su esfuerzo más ambicioso para esgrimir argumentos izquierdistas convincentes. La obra fue llevada al cine en 1962 por Vittorio de Sica, con guión de Abby Mann, Cesare Zavattini y el propio Jean-Paul Sartre, con Sofía Loren, Makimilian Shell y Frederic March como protagonistas.                                

  Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Ernesto Guevara, el “Che”.
Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Ernesto Guevara, el “Che”.

 

Aquí puedes ver completa en frances: Huis-clos