(1888-1956)

“Cuando San Patricio expulsó de Irlanda a las serpientes, se fueron nadando a Nueva York y entraron en el cuerpo de policía”

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Hijo de un actor especializado en teatro romántico, EUGENE O, NEILL nació en Nueva York un 16 de octubre de 1888 y falleció en noviembre de 1956. Su padre era morfinómana y su tío dipsómano. Vivió su infancia en ambientes teatrales. Estudió interno en colegios católicos y en 1906 ingresó en la universidad de Princeton, de la que fue expulsado al año siguiente por lanzar una botella contra la ventana de la casa del rector, Woodrow Wilson. Entre 1907 y 1912 trabaja en una casa comercial por correspondencia, se emplea como marinero de buques mercantes que viajan a América del Sur, Africa e Inglaterra. Fue buscador de oro en Honduras y oficinista en Buenos Aires. Transportó mulas en una lancha ganadera y trabajó como periodista en Connecticut. Contraje matrimonio con Kathleen Jenkins, de la que se divorció a los tres años. A finales de 1912 cayó enfermo de tuberculosis y fue ingresado en un sanatorio. Entre 1912 y 1920 trabaja intensamente como dramaturgo y acabará cosechando el éxito y la fama.

En 1914 edita un libro con varias obras en un acto, que fue costeado por su padre, en el que figura su obra “Sed”. Todas las obras serían representadas más tarde por “Provinceton players”, entre ellas “Rumbo a Cardiff”, “Antes del desayuno”, “Isla”, “La luna de los Caribes” o “La cuerda”.  En 1920 se estrena en Broadway su primera obra de larga duración, “Más allá del horizonte”, que le proporcionará su primer Premio Pulitzer, a la que sigue “El emperador Jones” y “Distinto”. En 1921, estreno de “Oro”. En 1921-22, “Anna Christie”, “Ilusión”, “El primer hombre” y “El mono velludo”. Consigue por segunda vez el Premio Pulitzer por “Anna Christie”. Los años 20 son la gran década de Eugene O, Neill. En 1924, “Intimamente unidos”, “Todos los hijos de dios tienen alas” y “Deseo bajo los olmos”. E n 1925, “La fuente”. En 1926, “El gran dios Brown”. En 1928, “Los millones de Marco Polo”, “Lázaro reía” y “Extraño interludio”, que llegó a mantenerse 16 meses en el Theatre Guild y por la que consiguió otro premio Pulitzer. En 1929, “Dínamo”. En 1931, “A Electra le sienta bien el luto”. En 1933 estrena la comedia “Ah, soledad” y  en 1934 “Días sin sufrir”. Entre 1934 y 1946 O,Neill atraviesa un periodo de falta de prestigio, a pesar de recibir el Premio Nobel en 1936. Sin embargo su salud es precaria y no estrena nada a lo largo de esos años. Trabaja en un ambicioso proyecto consistente en una familia de obras de larga extensión, “Viene el repartidor de hielo” y  “Una luna para el bastardo”.

Durante estos años O, Neill es víctima de la enfermedad de Parkinson, cree que su vida familiar es un desastre (uno de sus hijos se suicidó, otro, Shane era morfinómano y la pequeña Oona contrajo matrimonio siendo casi una niña con Charles Chaplin, algo que O, Neill nunca le perdonó.

El 27 de noviembre de 1953 muere O, Neill. Tres años después se estrena la gran obra inédita de carácter autobiográfico, “Largo viaje del día hacia la noche”, por la que volvió a obtener el premio Pulitzer. Y en 1958 otra obra póstuma “Un toque de poeta”.

A lo largo  de su vida obtuvo cuatro premios Pulitzer y el premio Nobel de Literatura.

A ELECTRA LE SIENTA BIEN EL LUTO

En el teatro de vanguardia la entidad sicológica de los personajes importa muy poco. Lo que importa es la “situación”. De “Esperando a Godot” de Beckett recordamos muy poco de los personajes, pero mucho de la “situación” que los envuelve, los aplasta, los enajena. En Eugene O, Neill, por el contrario, lo que importa, por encima de todo, es el personaje. Todo su teatro está subordinado al personaje. La familia Mannon, de “Electra”, el matrimonio Ezra y Cristina, los hijos, Lavinia y Orin, forman un muestrario de sicologías ricas y complejas. Cada uno de los personajes de O, Neill constituye un muestrario de complejas sicologías y han sido comparados con los antiguos héroes de la tragedia griega. Pero mientras para O, Neill la tragedia se encuentra en el hombre mismo, en la radical insatisfacción de sus pasiones, que le empujan a la autodestrucción, para la tragedia griega la vida de los héroes estaba subordinada a su destino que, al final, acababa ganando la partida. En el teatro de O, Neill, el destino es sustituido a menudo por la libido y todo su teatro se explica como una lucha entre sentimiento y pensamiento, entre la razón y el corazón.

La obra se estrenó en España el 28 de octubre de 1965 en el Teatro María Guerrero de Madrid, con dirección de José Luis Alonso e interpretada por Nuria Espert, Andrés Mejuto y Alfredo Alcón en los principales personajes. En 1986 TVE la emitió en formato miniserie, con José María Rodero, María del Puy y Manuel Galiana.                              

Representación en Argentina de “A Electra le sienta bien el luto”
Representación en Argentina de “A Electra le sienta bien el luto”

DESEO BAJO LOS OLMOS

El incesto, la ambición desmedida, el odio, la venganza…son sentimientos que afloran en esta obra de O, Neill. Una obra, de resonancias bíblicas en la que un granjero, Eben, espera a heredar las tierras de su padre, un personaje tiránico y desalmado. El padre emprende un viaje a un lugar lejano y vuelve casado con Abbie, una mujer joven y atractiva. Eben, el hijo y Abbie, la mujer de su padre, se enamoran y no pueden sustraerse a la pasión que les embarga. El espíritu de la tierra se venga de la familia y  la castiga por su soberbia: son los habitantes de una casa y de una tierra por cuya propiedad todos se pelean. Solo los olmos del jardín son testigos mudos de sus pasiones.

Representación de “Deseo bajo los olmos” en el Centro Cultural Británico bajo la dirección de Marisol Palacios
Representación de “Deseo bajo los olmos” en el Centro Cultural Británico bajo la dirección de Marisol Palacios

En 1958 Delbert Mann llevó al cine la obra de O, Neill, con Sofía Loren, Burl Ives y Anthony Perkins en los principales papeles. Fue nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes como mejor película y también fue nominada a la Mejor Fotografía en los Oscar de ese año.

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Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas. Periodista con amplia experiencia en todos los medios de comunicación. Cineasta. Escritor. Ferviente defensor de la cultura, la libertad y la justicia social. Fanático de los malvados de ficción: desde Fú Manchú a Mabuse pasando por el propio Moriarty. Porque los auténticos malvados visten de Armani y reparten sonrisas desde la alfombra roja de los telediarios.