En los últimos meses estamos viendo como en EEUU el movimiento antirracial está resurgiendo de sus cenizas, fruto de los casos de “gatillo fácil” entre los policías y la población afroamericana. Esto no sólo se traduce en la movilización de la población de raza negra del país, sino que también otra de las consecuencias que han provocado ha sido la movilización de numerosos famosos de raza negra.

Múltiples jugadores de la NBA han mostrado su descontento respecto a la violencia racial, llegando a hablar de una segunda generación del “Black Power”. Selena Williams tampoco se queda atrás con una sobrecogedora carta, donde explica el miedo que sintió cuando su sobrino, a quien estaba enseñando a conducir, fue detenido por la policía, llegando a lamentar que no era ella quien conducía.

Pero sin duda el caso más famoso es el de Colin Kaepernick, un jugador de fútbol americano que se arrodilló durante el himno en señal de protesta por el racismo policial sufrido por los afroamericanos. Este gesto ha provocado malestar en los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense, a la vez que ha recibido el apoyo de gran parte de la población afroamericana, llegando a polarizar a la población, y logrando que varias franquicias deportivas de EEUU se planteen seguir su gesto durante los partidos de temporada regular.

Sin embargo, esta no ha sido la primera vez que los conflictos sociales y el deporte han ido de la mano. Como ya mencioné anteriormente, Dwayne Wade bautizó a las movilizaciones actuales dentro del deporte como la segunda generación del “Black power”, haciendo referencia a deportistas como Kareem Albdul-jabbar, Peter Norman, John Carlos o Mohamed Alí entre otros, como la primera generación.

Kareem Abdul-jabbar, nacido como Lewis Alcindor, es el máximo anotador de la historia de la NBA, y ganador de 6 MVPs de esta. Durante la década de los 70, y siguiendo las tesis de Malcom X, cambio su nombre a Kareem Adbul-Jabbar, lo que literalmente significa “sirviente del todopoderoso”, llegando a afirmar que su nombre anterior era un nombre de esclavo. Se dice que por culpa de su carácter introvertido, nunca llegó a hacer reivindicaciones abiertas sobre Vietnam, o apoyos a otros activistas como MLK, aunque el mero hecho de cambiar de nombre siendo una figura pública, fue un acto de valentía dado el contexto en el que se encontraba.

En los JJOO de México 68 vimos otra “jugada” del black Power. John Carlos y Tommie smith protagonizaron uno de los actos más heroicos de la historia, pues, durante la ceremonia de entrega de medallas, ambos, acompañados por el australiano (blanco) Peter Norman, realizaron el saludo de las panteras negras. Tras esta acción los tres atletas fueron sometidos al aislamiento el resto de sus vidas, puesto que fueron expulsado de los equipos nacionales y olvidados en vida, pese a todos los logros profesionales que estuvieran en su poder (recordemos que Norman logró records de Australia que hasta hace poco seguían vigentes). Sin embargo, ninguno de los tres nunca llegó a mostrar arrepentimiento.

Aunque sin duda, el deportista que tiene la faceta de activista más conocida no es otro que Mohamed Ali. Nacido como Cassius Clay, al igual que Kareem, cambió su nombre siguiendo las tesis de Malcom X, pasando a llamarse Mohamed Ali. El boxeador fue un disidente respecto a la política aplicada por EEUU durante el S. XX. Su faceta de activista saltó a la fama cuando rechazó alistarse al ejército de EEUU para la guerra de Vietnam. El gobierno respondió encarcelándolo 3 años en prisión, además de ser despojado de su título mundial por la comisión de boxeo. Tras el avance de la guerra, Ali es liberado, logrando revalidar su título mundial en 1974. En 1980 se retiró debido a su Parkinson. Sin embargo, el boxeador siempre tuvo “amistades” que no eran del agrado del gobierno de EEUU, y se mostró tajante ante las medidas de política internacional que tomaba el país norteamericano.

El fin de este artículo era romper con el tópico de que juntar la política y el deporte es algo negativo, o que el deporte sirve para fomentar la alienación. Quizás otro día hable de cómo el Corintians de Sócrates desafió a la dictadura brasileña de la época con mensajes demócratas en sus equipaciones, hable de otros atletas como Jessie Owens y su impacto en la lucha antirracial, o de como el Rugby ayudó a que empezaran a curarse las profundas heridas que dejó el racismo en Sudáfrica. Hay miles de ejemplos de cómo el deporte sirvió para dar voz a los oprimidos.

FurorTV no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores.