Imagen extraída del vídeo de Zorman

Querido Zorman:

Me dirijo a ti en calidad de mujer y feminista. Éstas navidades quiero pedirte algo muy simple pero que muy pocos youtubers saben cumplir: deja al movimiento feminista ser el movimiento feminista. No te preocupes, cada minuto que pasa pienso más que puede ser un tema de formación profesional, porque es algo en lo que muchos de los de tu gremio pecáis.

Como firme defensora de la libertad de expresión y el humor, he de decir que me encanta, de vez en cuando, entrar en las redes sociales para ver algo que consiga sacarme alguna que otra carcajada bien interpretada. Sin embargo, tu vídeo me ha producido todo lo contrario: una espiral de irritación ha recorrido todo mi cuerpo al minuto uno. He tenido que parar. Necesitaba tomar una bocanada de aire para poder seguir soportando aquella agoniosa escena.

Y tú me dirás que no entiendo de humor. Que soy una, entre muchas, de las que no ha sabido comprender el profundo mensaje y el trasfondo inscrito en cada segundo de la imagen. Amigo mío, te equivocas. No todo lo que hace gracia es humor. El humor deja de serlo cuando un colectivo oprimido se ofende (con razón), y, en este caso, son muchas las mujeres a las que has herido. Probablemente, desde tu posición de creador de contenido veas esta guerrilla como algo insustancial, carente de sentido e incluso exagerado. Pero, humildemente debo decirte: lee.

Tan sencillo como eso. No vengo a cuestionar tus conocimientos sobre feminismo, solo tus fuentes. Aprende a no ridiculizar a aquel que puede enseñarte. Y, en este caso, las feministas, esas de las que tanto te ríes, pueden enseñarte. Quizás escuchándolas entiendas por qué están tan cabreadas, tan dolidas, y por qué les ha ofendido tu video. Sólo haz un esfuerzo.

Quizás hayas hablado con alguna feminista y te haya parecido una loca/exagerada/frustrada porque sus argumentos no te convencían. ¿Has hecho el esfuerzo de buscar información, por tu cuenta, para entender el feminismo al que llamas “moderno”? No debe ser muy complicado para alguien como tú darse cuenta de que unas pocas personas no representan un movimiento entero, y tan grande como el feminismo, y que, al fin y al cabo, éstas también pueden equivocarse en la forma de transmitir sus ideas, como todo ser humano. Pero claro, resulta más factible dejarse llevar y criticar por criticar porque te has sentido ¿amenazado? (Como nosotras cuando, nos cruzamos un hombre por la calle, igualito).

Por otro lado quiero que entiendas la repercusión que tiene, algo que para ti son horas de trabajo,  preparación y edición, para nosotras son insultos y amenazas. Seguramente no nos creas, pero un gran número de hombres se posicionará apoyándote, defendiendo la libertad de los medios de comunicación y tratandonos como tontas y exageradas. Pero no, no somos unas lunáticas, no estamos locas. Solo somos feministas, y tu vídeo mofándote de nosotras va a tener mucha más repercusión que cualquiera de nuestros tweets, artículos, ponencias o manifestaciones. Porque, incluso en nuestra propia lucha, un hombre siempre estará por encima de nosotras.

Y sí, he dicho hombre. Y he dicho lucha, lucha feminista. Y no, no son incompatibles, lo incompatible es que siendo hombre se intente abanderar un movimiento en el que, a diferencia de en el resto de la sociedad, no eres protagonista. Como ya sabrás, porque tú te has informado mucho en el tema, la lucha feminista ha sido siempre una lucha de mujeres, por mujeres, para mujeres. Una lucha en busca de justicia, una lucha por la ausencia de libertad y el anhelo de independencia. Una lucha que ha reivindicado una mayor integración, aceptación, inclusión y la liberación de unas cadenas que el patriarcado lleva amarrándonos durante siglos. Y que sigue haciéndolo hoy en día. Y en encabezar esto, no tiene cabida un hombre. No formáis parte, ayudáis a ello. A ver qué opinas de esta frase “Los hombres que deseen ser feministas no necesitan un lugar definido dentro del feminismo. Ellos deben tomar el espacio que ya tienen dentro de la sociedad y hacerlo feminista”. Vaya, parece que algo de sentido tiene ¿no?

Seguramente aún te preguntarás por qué no me ha hecho gracia. Qué no comparto del video. Por qué yo, alguien que poco se parece al tipo de feminista al que has ridiculizado, se puede llegar a ofender. Es sencillo aunque tú, puede que no lo entiendas, y lo veo justo. Es difícil, para ti, desde tu posición, comprender la situación por la que viven las mujeres. Por la que sufren. Por la que, incluso, mueren. Las mujeres (lo creáis, hombres del mundo o no) somos un colectivo oprimido. Estamos oprimidas por un sistema patriarcal, que, como ya sabéis, os favorece y mucho. Y es arriesgado salir de esa zona de confort que entre nubes se os ha puesto. Pero es la realidad. Cada día, las mujeres del mundo son dañadas y humilladas. Y, en particular, cada ocho horas las mujeres españolas son violadas.

Una mujer es violada en España cada ocho horas, según Interior http://www.elconfidencial.com/espana/2016-07-11/numero-violaciones-espana_1231474/
Una mujer es violada en España cada ocho horas, según Interior

(http://www.elconfidencial.com/espana/2016-07-11/numero-violaciones-espana_1231474/)

Cada día feministas del mundo luchan por combatir esto.

Y tú (permíteme que te tutee) te mofas y burlas del movimiento. Un movimiento que no es una tribu urbana sino un colectivo oprimido en busca de emancipación y fortaleza. Un movimiento que enriquece y se enriquece por el ciberactivismo. Un ciberactivismo al que también humillas y por ello, permíteme que insista: lee. Desde la primera ola, pasando por las sufragistas y llegando hasta la tercera ola, el feminismo ha buscado medios, concienciado mujeres, ocupado espacios y tomado las calles. Esas fuimos nosotras, las mujeres, con manifestaciones, escribiendo libros prohibidos y cuestionándonos siempre nuestro papel en la sociedad. Y hoy en día la lucha sigue. El ciber-activismo por las redes sociales es, para muchas, herramienta fundamental, no solo de formación en su propia batalla, sino de ayuda psicológica y moral para poder superar y afrontar las secuelas del sistema patriarcal. Secuelas como son el acoso, la humillación, la falta de autoestima, la presión social, la pérdida de dignidad, la vergüenza por sus cuerpos o ropas, etc. Es por ello que ahora, mujeres de todo el mundo, se respaldan (y refugian) en las redes sociales, pues son espacios en donde se encuentran comprendidas y seguras. Es por ello que tú, nunca, nunca, nunca, podrás permitirte el lujo de infravalorar algo como el activismo en las redes sociales. Tal vez tú no lo veas, pero el trabajo que se hace de cariño mutuo es increíble. Cariño que puede ser o bien a base de un hilo con el que sentirse identificada o con una foto de unos pezones que normalicen unos pechos fuera de estereotipos, porque de eso se trata. Cada vez que alguien sale sin camiseta esto supone una reivindicación, no sólo del amor que se tiene por sí misma, y de lo poco que le importan los comentarios ofensivos y poco pudorosos, sino por ser una muestra del cuerpo humano en todo su esplendor que enseña a la mujer la importancia de valorarse aún sin identificarse dentro del canon. Y no te voy a negar la posibilidad de que existan chicas que suban fotos “sugerentes” porque requieran atención de hombres, ¿pero te das cuenta de cómo el patriarcado invade nuestras vidas hasta el punto que interiorizamos que valemos en tanto que trozo de carne a servicio del hombre consumidor? Antes aprendíamos a cocinar y a ser buenas madres para atraerlos, ahora se nos enseña a estar buenas para que nos quieran follar (ay, si al menos supieran). Los tiempos cambian, el machismo rancio es el mismo.

Pero tú esto nunca lo entenderás. ¿Y por qué no lo entenderás? Porque no sabes lo que es la presión social por sentirse guapa y femenina, dulce y angelical, frágil y sumisa, sexy pero no tanto, atractiva pero no para quienes no sean tu novio, y lideresa pero “controla tu tono de voz”. El mundo no intenta dominarte.

Me ha parecido, por tanto, un vídeo muy innecesario y ofensivo. Un video que infravalora, aunque no te des cuenta, a todo un colectivo. Un colectivo que aún tiene en los ojos las lágrimas de todas sus compañeras maltratadas, humilladas, y asesinadas este año. Un colectivo que cierra el puño mientras grita “NO” a las violencias machistas, hace tan solo unas semanas. Un colectivo que, aún siendo el 55% de la población continúa siendo silenciado.

No, Zorman, no es humor. Podría analizar los 4:26 minutos de vídeo frase por frase, minuto a minuto porque cada segundo es una puñalada. Porque cada segundo es un argumento, un debate que hemos perdido. Porque cada segundo ese vídeo hunde al feminismo, dando más fuerza a misóginos y machistas y genera odio. Porque cada segundo se nos degrada, desprecia y deshonra.

Pero, amigo, Zorman, debo darte la razón. Somos feministas modernas. Si queremos nos teñimos de azul o enseñamos las tetas. Los hombres son aliados y la lucha es nuestra. Y, como ya he dicho, es bien sabido que para criticar es necesario conocer y quizás deberías hablar con todas aquellas feministas de las que te quejas, esas que, parecen ensuciar el movimiento, para ver por qué tienen tanto odio a hombres que hacen vídeos en internet riéndose de ellas.

El día que sientas miedo por ir por la calle, que debas taparte los hombros, las piernas, el escote para que no te miren; que tu forma de vestir, tu cuerpo, influya en tu puesto de trabajo; el día que te releguen al hogar y a la cocina; el día que no te dejen estudiar; el día que cobres menos que una mujer por hacer lo mismo que ella; que la sociedad te obligue a comportarte, hablar, actuar de cierta manera; el día que te avergüecen los comentarios que te dicen por la calle; pagues menos por entrar en una discoteca porque te ven como un producto; el día que se hipersexualice tu cuerpo para los anuncios de televisión, o un grupo de personas te toquen y baboseen cuando salgas de fiesta; el día que te violen y te utilicen hasta reducirte a papel mojado, porque tus negativas siempre son vulneradas, ese día podrás hacer humor sobre tu opresión (¿o sigues pensando que no merece llamarse así?). Mientras tanto, deja en paz nuestra lucha feminista.

Mónica Casas.

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Política. Feminismo. Cámara, bolígrafo, papel.