Si hablamos de discapacidad o minusvalía, de acuerdo con el significado de la RAE, la minusvalía consiste en la “Falta o limitación de alguna facultad física o mental que imposibilita o dificulta el desarrollo normal de la actividad de una persona.”

Así como indica la propia palabra “minusvalía”, “minus” proveniente del latín, significa “menos” y “valía” que hace referencia al valor o al precio de algo. ¿Es correcto denominar menos válida a una persona con diversidad funcional?, ¿y qué es la diversidad funcional?

El término “diversidad funcional” nace en 2005 con el fin de eliminar términos peyorativos muy integrados en nuestro lenguaje como discapacidad o minusvalía. Las bases de este término nacen en la afirmación de que todas las personas somos capaces en mayor o menor medida. Todas las personas somos diversas en materia sexual, cultural y no por ello se habla de personas “con diversidad sexual” o personas “con diversidad cultural”.

Eso hace que este término no se utilice como sucedáneo, si no como una referencia lingüística al hecho de que entre los miembros de una sociedad o grupo social cada uno tiene unas determinadas capacidades. Lo que genera una diversidad, que debe ser gestionada de forma que no se generen discriminaciones o exclusiones.

LETRERO ESPACIOCon motivo de su celebración acudimos al Festival de la Diversidad de Barcelona, el pasado sábado 9, organizado por el CJB en el Espacio Joven “La Fontana” y propulsado por decenas de voluntarios. Durante el transcurso de la tarde tuvimos el placer de acudir a diversos talleres y actividades enfocadas a un público infantil y juvenil de 6 a 18 años como: sensibilización al braille, juegos de mesa y el sentido del tacto, lengua de signos, taller de tiflotecnología y la proyección del documental ‘Yes, we fuck’, entre muchos otros.

CARTEL ACTIVIDADES

PATIO EXTERIOR ESPACIO

Tuvimos el placer de contar con la participación de Jordi Cardús y Víctor Sánchez que nos explicaron en que consiste la ‘tiflotecnología’, y nos plantearon si realmente la sociedad y las políticas actuales se sensibilizan con estos avances.

‘Tiflotecnología’, nuevas medidas para nuevos tiempos.
CHARLA TIFLOTECNOLOGIA

En términos básicos la ‘tiflotecnología’ es la suma de conocimientos teóricos y prácticos, que permiten la integración de la tecnología al ámbito diario de las personas ciegas o con poca visión, ayudando a realizar tareas cotidianas como el estudio o la cocina.

En el taller de ‘tiflotecnología’ tuvimos la ocasión de ver en funcionamiento dispositivos bastante fáciles de adquirir, como una línea braille para ordenadores personales con Windows, un termómetro o una balanza de cocina. Actualmente, gracias a los avances tecnológicos e informáticos, es bastante común que una persona ciega sea capaz de estudiar diariamente acudiendo a clase mediante el uso de estos dispositivos, como el “Free Long Scientific , Focus 40” de forma completamente autómata.

TECLADO ADAPTADOIMG_4850

Gracias a ejemplos como éste y al reciente auge de los ‘smartphones’, también las personas ciegas pueden adquirir aplicaciones específicas para la utilización de estos dispositivos. El más común es el asistente de voz incluido en todos los dispositivos de Apple “Vo
iceOver” que permite la lectura, escritura y navegación con una fluidez muy lograda, facilitando a estas personas el uso de estos. En el ámbito estudiantil contamos con un software parecido llamado JAWS que realiza la misma función, en combinación con el teclado anteriormente nombrado. Una solución novedosa, pero nada asequible.

Accesibilidad, pero… ¿Al alcance de todos?

La problemática de esta cuestión reside en los precios que tiene que pagar una persona que requiera estas adaptaciones, lo que presupone la adquisición obligatoria de un dispositivo Apple, o la adquisición del software JAWS puede llegar a sumar una cuantía de más de dos mil euros. Existen organizaciones que dan soporte a estas iniciativas como la O.N.C.E. que subvencionan temporalmente programas como JAWS en el caso de ser estudiante o trabajador, pero fuera de ese ámbito andamos por un terreno árido para unos, y liso para otros.

En resumidas cuentas nos encontramos con el caso de que algo tan básico y esencial como es la formación de la juventud nos lleva a punto donde cuestionarnos si realmente se destinan suficientes recursos para aquellas personas con diversidad funcional (en este caso, para personas ciegas) para garantizar una educación, pública, gratuita y de calidad.