El pasado domingo se cerró la primera edición del Pirata Rock en el municipio valenciano de Gandía con un notable éxito y una gran afluencia de público.

Durante los días 20, 21 y 22 de este mes de julio, el masificado turismo de discoteca y playa de Gandía dejó un pequeño hueco para un gran ambiente de festival acompañado por el reggae, el ska, la rumba y el rap.

El espectáculo se abría con varios contratiempos: por un lado, existieron problemas a la hora de aportar información a los asistentes sobre horarios, espacio del que se dispondría en el camping, objetos que se permitiría introducir, etc. Por otro, la organización ha reconocido que no esperaban tal afluencia de público el primer día, lo cual originó grandes colas para entrar en el recinto de acampada en horas de mucho calor. Todos estos problemas acabaron solventándose con éxito y los próximos días transcurrieron con total normalidad. Además, los organizadores ya han expresado sus disculpas hacia los visitantes, así como su deseo de mejora para las próximas ediciones.

De esta forma las 27.000 personas que se acercaron al Pirata Rock pudieron disfrutar de los grandes grupos que tocaron en el único escenario de este pequeño festival. El calor propio de la costa valenciana no impidió en ningún momento al público bailar y cantar con cada uno de los artistas. Arrancábamos el jueves con una gran jornada, en la que destacó sobre todos los demás: La Pegatina, con quienes pudimos vivir los primeros pogos en la comarca de La Safor. La madrugada del jueves continuó con reggae de la mano de Auxili y los sardos Train to Roots. Para cerrar la noche tuvimos el reggaetón feminista de Tremenda Jauría y el lado más rockero con Pedrá.

El viernes vivimos una jornada mucho más tranquila. Para pasar el rato, los campistas tenían a su disposición múltiples talleres de danza y yoga; por otro lado, por 2€ podías encontrar un bus a la playa, situada apenas a 3 kilómetros del camping. En los conciertos destacaba la gran actuación de Muchachito y, posteriormente, Estricnina, el gran dúo formado por El Canijo de Jerez y Juanito Makandé.

El cansancio acumulado el sábado no impedía que se produjese una afluencia masiva de público al recinto, donde el polvo levantado por los continuos pogos junto al gran calor hacia casi imposible respirar. Aun así, nadie se rendía y los artistas supieron estar a la altura del público. Con El Niño de la Hipoteca arrancaba la fiesta y entre risas y cervezas esperábamos el inicio de Green Valley, uno de los grupos que más expectación causó y de los que mejores sensaciones dejó entre los asistentes. Rayden y Macaco impedían que nadie descansase antes del inicio del concierto de Toteking, quien junto a su hermano Shotta, trajo el rap de vieja escuela a Gandía. El festival se cerraba a un ritmo más relajado con El Kanka y Rapsusklei.

Las sensaciones tras el evento son positivas, los asistentes recuerdan los errores en la organización del primer día pero tienen en cuenta que son fallos propios de ser la primera edición y confían en la intención de mejora por parte de los organizadores. El ambiente resultó ser inmejorable y las sensaciones tras los conciertos siempre muy positivas.

Nace el Pirata Rock, un festival aun con mucho margen de mejora y que, de todo corazón, todos los asistentes deseamos que siga creciendo. ¡Hasta el año que viene, Piratas!