Hoy el primer despertador de todo el globo era el británico, hacía sonar su silbato como un árbitro que da por concluido un partido con el resultado favorable para uno de los dos bandos, me refiero al conocido “Brexit”, la salida de Inglaterra de la Unión Europea, que ha salido victoriosa con un 51,9% frente al 49,1% que se declinaba por la permanencia.

Resuenan tiempos de cambio en los tambores ingleses, donde la izquierda británica y el ala moderada de los conservadores se ve derrotada ante el auge de la extrema derecha y los conservadores británicos.

La salida de la Unión Europea tiene tintes xenófobos, ante la crisis migratoria, pero, además esta votación responde a la necesidad de las zonas industriales de ser escuchadas por la cosmopolita capital londinense, profundizando en este asunto, el supuesto cambio y mejora que ha traído para el país desde su adhesión en 1973 no se ha notado en la vida del norte y noreste inglés, por ello esto corresponde a un toque de atención para el gobierno británico.

Prosiguiendo ante los resultados, Escocia, centro muy importante en la votación, ha salido favorable el no a la salida del marco europeo, por lo que los nacionalistas piden un referéndum para independizarse y permanecer en el marco europeo. Esto constituye una segunda crisis estructural en la vieja Inglaterra, donde la cabeza de David Camerón ya ha rodado, la dimisión era inminente.

Fuera de los prismáticos que miran a la clásica Inglaterra, se sucede el contagio por Europa, Francia e Italia exigen un referéndum para su independencia de la Unión Europea. Por otro lado la libra esterlina se deprecia y los mercados y bolsas mundiales se caen, mirando con temor a los movimientos de Europa.

Por ello, nos preguntamos si el marco constituido tras la Segunda Guerra Mundial se verá fracasado en un futuro inmediato.