El 12 de agosto de 2018 se firmó en la ciudad kazaja de Aktau, a orillas del Caspio, la Convención para el Estatuto Jurídico del Mar Caspio. En este artículo se analizará esta  convención, firmada por los cinco países que limitan con el Caspio, a saber: Rusia, Irán, Kazajistán, Azerbaiyán y Turkmenistán. Analizaremos también las implicaciones de esta convención para la geopolítica y política exterior de estos países.

El texto definitivo fue publicado en su versión inglesa por la parte firmante rusa. Se puede consultar íntegramente su versión firmada en la web del Kremlin y en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia.

Contexto histórico de la convención:

Las fronteras del Caspio son objeto de debate desde hace siglos. El primer tratado internacional sobre la legalidad del Caspio data de 1723. Este dato nos da una idea de lo complejo del trasfondo de este asunto. Sin embargo, no es hasta la desintegración de la URSS que este antiguo dilema resurge con modernas dificultades.

La desintegración de la URSS dividió el antiguo territorio en 15 nuevas repúblicas, generando una serie de tensiones regionales entre las nuevas repúblicas. Una de esas nuevas tensiones tuvo que ver con el reparto del Caspio, que durante la URSS estuvo dividido entre la URSS e Irán.

Tras interminables rondas de negociaciones, contactos y reuniones fallidas desde hace más de veinte años, se ha firmado en Kazajistán esta convención histórica sobre el Estatuto Jurídico del Mar Caspio en la V Cumbre del Caspio.

La anteriores cuatro Cumbres del Caspio tuvieron lugar en Turkmenistán (2002), Irán (2007), Azerbaiyán (2010) y Rusia (2014).

Análisis del texto firmado:

Lo más importante es que se define claramente el Caspio como un mar, incluso en el propio título del tratado. El término lago y/o sinónimos no aparecen nunca. La  denominación, aparentemente superficial, tiene implicaciones de primer nivel.

Si el Caspio se define como un mar, se aplica la ley marítima internacional, a saber, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Esto implica repartir el mar en base a la longitud de la costa de cada país.

Si el Caspio se define como un lago -postura histórica de Irán- se debería dividir equitativamente la superficie marítima sin importar la longitud de costa de cada país.

En el plano militar, el segundo aspecto más importante, la convención especifica en su Artículo 3.6 la «no presencia en el Mar Caspio de Fuerzas Armadas que no pertenezcan a las Partes». Y remarca la obligatoriedad en su Artículo 3.7 de la «no entrega por una parte de su territorio a otros Estados para cometer agresión y emprender otras acciones militares contra cualquier parte». Esto tiene especial importancia para Irán y Rusia. En un hipotético conflicto armado con la OTAN, no se lanzarán ataques desde el Caspio.

También se especifica que las Partes cooperarán en la lucha contra el terrorismo internacional, el tráfico de personas, armas, drogas, caza furtiva, y “otros delitos” que ocurran en el Caspio.

Económicamente, la convención asienta las bases para el crecimiento, destacando el transporte como un factor fundamental y apostando por desarrollar complejos turísticos en la región.

El agua del Caspio se dividirá –de acuerdo al Artículo 5- en aguas internas, aguas territoriales, zona de pesca y espacio marítimo común. Y cada parte podrá establecer la anchura de sus aguas territoriales hasta un máximo de 15 millas náuticas (Artículo 7). Se permitirá también que los buques de las Partes que enarbolen su bandera naveguen más allá de los límites exteriores de las aguas territoriales de las Partes, es importante destacar que en esta convención no se determinaron las fronteras. Se determinan las citadas premisas sobre las que trabajar en el futuro.

La convención establece un mecanismo de consultas periódicas entre las Partes de carácter anual para mantener abierto un canal de diálogo.

El ecologismo también forma parte de la convención. Se aprobó explícitamente la prohibición de dañar la diversidad biológica. Así como proteger y preservar el sistema ecológico del Caspio. Esto incluye las aguas, el lecho marino, el subsuelo, sus recursos naturales y el espacio aéreo sobre el mar. El Caspio es conocido también por la amplia variedad de flora y fauna endémicas, por ejemplo la foca del Caspio pusa caspica, el esturión del Caspio que proporciona el mundialmente conocido caviar persa o el pez Benthophilus.

Análisis DAFO de la convención firmada:

Para saber quiénes son los beneficiados y perjudicados de esta convención usaremos la herramienta de análisis DAFO, señalando las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades de las Partes.

Como señalábamos, que el Caspio se defina como mar perjudica directamente a Irán. En anteriores ocasiones había exigido control sobre un 50% del Caspio. En otras, un 20%. La convención le otorga aproximadamente un 12% debido a que al ser un mar debe repartirse en base a la longitud de costa. Otras Partes -Azerbaiyán o Turkmenistán- son repúblicas con menor extensión territorial que Irán pero con mayor porcentaje de costa sobre el Caspio, por lo que salen beneficiados de la Convención.

El abanico de oposición externa del país persa y sus altavoces mediáticos –desde los monárquicos nostálgicos del shah, el MEK y otras corrientes-, han criticado duramente este acuerdo. Incluso se generaron protestas menores en Teherán porque fue visto por algunos sectores como una pérdida de territorio nacional.

En cambio supone una fortaleza para la seguridad de Irán, que ha recibido amenazas de guerras en los últimos años y se asegura la no presencia militar extranjera en el Caspio. También supone una oportunidad para profundizar los lazos ruso-iraníes en diversas materias en el Caspio, lo que podría aliviar ambas economías que están bajo sanciones económicas impuestas por EEUU.

Desde 2015, hemos visto un aumento de la cooperación ruso-iraní en otros escenarios, principalmente en Siria. En múltiples ocasiones los buques de guerras ruso lanzaron misiles desde el Caspio contra distintos grupos armados en Siria. Estos ataques necesitaron aprobación del gobierno iraní ya que sobrevolaba su espacio aéreo.

Por todo esto, se valora como muy probable un aumento de la cooperación entre Rusia e Irán, pero también entre todos los estados limítrofes del Caspio.

Irán parece dispuesto a ceder en ciertas cuestiones para garantizar su prosperidad económica y su seguridad nacional. Se valora como poco probable que retome sus antiguas ambiciones sobre el Caspio a corto y medio plazo.

La posición de Azerbaiyán es compleja. Si bien es una república exsoviética, ha hecho duras críticas hacia todo lo soviético. Además, durante años, ha tenido escaramuzas eventuales con Irán en la frontera –con varios soldados muertos por ambas partes-. Por último, Azerbaiyán participa en la guerra de Afganistán bajo dirección de la OTAN sin pertenecer a la Alianza. Como es evidente, la política exterior de los países que limitan el Caspio tiene varias tendencias. Lo que está claro es que las Partes podrían convertir al Caspio en un hub regional para proyectos energéticos que involucren oleoductos y gaseoductos.

Por último también es una oportunidad para las empresas de países europeos –España incluida-, de proyectarse en el Caspio si se concretara las intenciones de estabilidad y seguridad a través de proyectos entre todas las Partes.